Enfermedades infecciosas en Ébano de Ryszard Kapuściński

Enfermedades infecciosas en primera persona.

Nos encontramos ante un libro donde las referencias continuas al mundo infectológico son inevitables, son las propias experiencias de su autor y los acontecimientos que van surgiendo a su alrededor los que nos hacen vivir una problemática social y política imposible de separar de la realidad sanitaria. Un texto cargado de tropicalidad, un libro de necesidad para entender África.

Hemos recogido algunas referencias infectológicas necesarias a nuestro entender que recorren en toda su amplitud el panorama microbiológico africano, esperamos que os gusten:

ebano3.gifUn hombre blanco en África

… el hombre blanco aparece como un cuerpo extraño, estrafalario e incongruente. Pálido, débil, con la camisa empapada de sudor y el pelo apelmazado, no cesan de atormentarlo la sed, el tedio y la sensación de impotencia. El miedo no lo abandona: teme a los mosquitos, a la ameba, a los escorpiones, a las serpientes; todo lo que se mueve lo llena de pavor, de terror de pánico.

Enfermedades tropicales y África

… La sabiduría y la experiencia de estas gentes les hace trabajar poco y despacio, les obliga a hacer largas pausas, cuidarse y descansar. Al fin y al cabo son personas débiles, mal alimentadas y sin energías. Si alguna de ellas empezase a trabajar intensamente, a deslomarse y sudar sangre, se debilitaría aún más, y, agotada y exhausta, no tardaría en caer enferma de malaria, tuberculosis o cualquier centenar de enfermedades tropicales que acechan por todas partes y la mitad de las cuales acaba con la muerte. Aquí, la vida es un esfuerzo continuo, un intento incesante de encontrar ese equilibrio frágil, endeble y quebradizo entre supervivencia y aniquilación …

Malaria

… Lo más frecuente era que grupos, clanes o pueblos poco numerosos viviesen aislados, perdidos y diseminados por el vasto y hostil territorio, y mortalmente amenazados por la malaria, la sequía, el calor y el hambre.

… Sentado sobre la hierba, encogido, agarrotado y sacudido por el temblor de la malaria, no extiende la mano, no mendiga; nos mira con unos ojos en los que no hay ni súplica, ni tan sólo curiosidad.

… Tenía el rostro demacrado y bañado en sudor, y sus grandes ojos ardían. Lo atormentaba la malaria, saltaba a la vista que lo consumía la fiebre y se podía adivinar el temblor y los escalofríos que recorrían su cuerpo. Agotado, exhausto y apático, hablaba en voz baja …

Malaria cerebral

… Gracias a Dios, estás vivo –oí- . Pero enfermo. Tienes malaria. Malaria cerebral …

… la malaria cerebral es el temible azote del África tropical. En tiempos, siempre acababa con un desenlace fatal. Ahora tampoco ha dejado de ser temible, siendo a veces mortal. Al viajar hacia aquí, cerca de Arusha pasamos junto al cementerio de sus víctimas, la huella de la epidemia que había estallado allí hací varios años ”.

Perros y malaria

… a la sombra de unas casa medio derruídas, dormitaban tras sus puestos unas vendedoras gruesas y por todas partes deambulaban perros atormentados por la malaria…

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Quinina y antipalúdicos

… la vasta extensión de África, la escasez de ríos navegables y la falta de carreteras, así como un clima mortífero, si bien es cierto que han sido un obstáculo en su desarrollo, al mismo tiempo han constituído una defensa natural ante la invasión ; todos estos factores han hecho que los colonialistas no pudiesen adentrarse demasiado. Se mantuvieran cerca del litoral, de sus barcos y sus fortalezas armadas, de sus acopios de alimentos y de la quinina.

SIDA y África

… ¿La imagen de África que se ha forjado Europa? Hambre, niños-esqueléticos, tierra tan seca que se resquebraja, chabolas llenando las ciudades, matanzas, el sida, muchedumbres de refugiados sin techo, sin ropa, sin medicinas, sin pan ni agua …

Mosquitos y mosquiteras

… En una habitación hay una mesa y varias sillas, y en la otra, una cama, encima de la cual se extiende una mosquitera; su presencia recuerda el blanco y largo velo de una novia – más bien persigue el fin de producir una sensación de bienestar en el inquilino antes de protegerlo de los mosquitos: éstos siempre acabarán saliéndose con la suya. Estos agresores, pequeños pero molestos, todas las tardes deben de fijarse un plan de acción para mortificar a su víctima, pues si, pongamos por caso, son diez, no atacan todos juntos -lo que nos permitiría eliminarlos a todos de golpe y tener una noche tranquila -, sino que embisten uno a uno: primero parece salir el explorador en misión de reconocimiento mientras que el resto, a todas luces, observa el desarrollo de los acontecimientos …

Lepra / Oncocerca

… eso significaría que ha perdido la confianza y que debe marcharse. Esto ocurre cuando el jefe comete una de estas cinco infracciones: embriaguez, gula, confabulación con brujos, mala actitud hacia la gente y gobernar sin pedir opinión al consejo. También tendrá que irse si se queda ciego, se contagia la lepra o se vuelve loco …

Tripanosomiasis africana

… ni el camello ni el caballo consiguieron adaptarse al África subsahariana: morían diezmados por la mosca tse-tse y también a causa de otras enfermedades mortales del trópico húmedo.”

… Pueden proporcionarme el decreto referente a cómo aumentar la producción de cacahuetes en Senegal. Cómo combatir la mosca tse-tse en Tanzania. Como limitar la sequía en el Sahel. Pero ¿cómo salvar a África? No, no tienen ningún plan en este sentido…

Tuberculosis

… A pesar de que me había marchado de Kampala hacía ya bastante tiempo, en lugar de mejorar me sentía cada vez peor. Son secuelas de la malaria, me decía a mí mismo,y, por añadidura, de las insoportables temperaturas de la estación seca …

… Había pasado un mes de aquella existencia miserable y lacia cuando me desperté una noche porque sentí la almohada excesivamente húmeda. Encendí la luz y me quedé de una pieza: la almohada estaba empapada de sangre …

… Sí – dijo finalmente Doyle, apretándome el hombro con suavidad -, definitivamente se trata de tuberculosis. Y se sumió en silencio.» Las piernas se me doblaron y se volvieron tan pesadas que no conseguía levantar ni una ni otra. Nos detuvimos. – Te ingresaremos en el hospital – dijo. – No puedo ir al hospital -contesté-. No tengo dinero (Un mes de estancia en el hospital costaba más que mi sueldo de tres meses) – Entonces tienes que regresar a tu país – dijo …

… En realidad sólo hay una salida. Esta mañana has estado en el dispensario municipal. A él acuden a tratarse africanos pobres porque es gratuito. Pero desgraciadamente las condiciones en que se encuentra son deplorables. Aunque no muy a menudo , yo sí que voy allí a veces porque soy el único especialista en tisis en este país tan grande y en el que la tuberculosis es una enfermedad muy común. Tu caso es bastante típico: una malaria fuerte debilita tanto al organismo que la persona fácilmente cae enferma de otra cosa, y muy a menudo precisamente de tuberculosis. Mañana te inscribiré en la lista de los pacientes del dispensario. Eso puedo hacerlo. Te presentaré al personal. Todos los días irás a que te pongan una inyección. Lo intentaremos. Ya veremos que pasa…

… En la vitrina del armario acristalado de su consulta se veía una enorme lata de metal (donación de la Cruz Roja danesa) en la cual había unas pastillas grandes y grises que se llamaban PAS. Yo tomaba veinticuatro al día. Mientras me dedicaba a contarlas y meterlas en una papeleta, Edu sacaba del agua hirviendo una maciza jeringuilla de metal, colocaba la aguja y de una botella extraía dos centímetros de estreptomicina. A continuación, tomaba un amplio impulso, como si quisiera lanzar la jabalina, y me clavaba la aguja …

Disentería – Cólera

… el guarda de la verja nos haría dar media vuelta porque precisamente en esos días se acaba de declarar en el campo una epidemia de cólera, o de disentería …

… Algunos llegan hasta Monrovia y acaban su breve vida en alguna cuneta o basurero, comidos por la malaria o por el cólera o por los chacales …

Extraído del libro Ébano de Ryszard Kapuściński