Salaam aleikum (hola, o que la paz sea contigo)

Aunque bañado por las frías aguas del Atlántico, el mar más grande de Mauritania es la arena. Las dunas del Sahara dominan el país, cambian constantemente, discurren desde Argelia y Mali hacia el oeste hasta la costa y solo se ven interrumpidas por monolitos de roca, oasis remotos y antiguas poblaciones moriscas como Chinguetti, un centro de conocimiento islámico desde el siglo XIII.

Mauritania no se parece a ningún otro país africano: es una república islámica muy tradicional, árabe y africana por igual, pero con una identidad propia. Antes de que se desaconsejara viajar a Mauritania por razones de seguridad, el país siempre había sido la ruta más segura para atravesar el Sahara por vía terrestre y una estación de paso esencial desde Europa a África Occidental.

La familia y los parientes lejanos son el pilar de la sociedad, sobre todo para los moriscos. Las artes y artesanías están muy arraigadas, sobre todo la platería. La sequía y la desertificación han empujado a muchos nómadas a vivir en la capital, Nuakchot. En el país, la tradición islámica permite creer en varios espíritus sobrenaturales, aunque se reconoce a un único dios, Alá.

Particularidades: La belleza del Sahara; desertificación; manuscritos impagables en el desierto; algunos de los trenes más largos y pesados del mundo. Mauritania fue el último país del mundo en declarar ilegal la esclavitud, fue en el 2007; asún así, se cree que todavía quedan decenas de miles de personas esclavizadas.

Cuando ir: De noviembre a marzo