San Pedro Sula, Honduras, estigma de Violencia

San Pedro Sula es la segunda ciudad y capital administrativa de Honduras, considerada la más violenta del mundo durante años. A pesar de haber rebajado sus tasas de homicidios, no logra despojarse de la inseguridad que avanza por sus calles

Honduras es un país que se ha afianzado como uno de los corredores de la droga que, desde Colombia, transita hacia México y Estados Unidos, y que se ha visto desangrado por el enfrentamiento entre pandillas.

Chamelecón es un barrio humilde de San Pedro Sula controlado por dos pandillas, la Mara Salvatrucha (MS) y la 18. En 2014, la localidad registró una tasa de 142 homicidios por cada 100.000 habitantes por los 81 de Tegucigalpa o los 95 de La Ceiba, la tercera localidad. Las cifras han sufrido una drástica caída en dos años -hasta llegar a los 59 homicidios en 2016– debido a factores como el refuerzo de los programas sociales, una mayor inversión en seguridad, el aumento del padrón y también a la disminución de los conflictos entre la policía y las pandillas.

Aún así, el estigma perdura. San Pedro es una ciudad menos violenta, pero un lugar por cuyas calles la gente no quiere pasear; en el que el tema de conversación desemboca tarde o temprano en la violencia y donde más del 90% de los establecimientos paga extorsiones. Dista mucho de ser seguro.