Octubre 2019. Sarampión en Uganda

Según datos de la OMS, desde enero de 2018, Uganda ha confirmado más de 3.440 casos de sarampión y nueve muertes relacionadas con la enfermedad.

Se está viendo un resurgir de la enfermedad en África, donde, hasta septiembre de 2019, se han registrado alrededor de 44% de los casos mundiales.

Eso se debe en parte a un gran brote en Madagascar, donde se han reportado más de 150.000 casos y más de 1.000 muertes, debido a las bajas coberturas vacunales y la escasez de vacunas.

En Uganda, las tasas de vacunación son más altas, pero los presupuestos de salud poco ajustados, la desconfianza de las vacunas y la complacencia entre las personas que piensan que el sarampión es una enfermedad del pasado han ayudado a provocar los brotes.

Cuando el brote de sarampión de Uganda comenzó en 2017, sorprendió a los funcionarios de salud con la guardia baja. Durante los 10 años anteriores, alrededor de 80% de los niños en Uganda recibieron la vacuna, una cobertura más alta que en varios países de la región, aunque no lo suficiente como para lograr la “inmunidad colectiva”, que ocurre cuando alrededor de 95% de la población está vacunada y se la considera protegida de la propagación de la enfermedad. Aun así, durante muchos años, los grandes brotes fueron raros.

El programa de inmunización de rutina de Uganda solo cubre la primera vacunación; para llenar estos vacíos, el gobierno realiza campañas regulares de inmunización masiva para que los niños puedan recibir el refuerzo o una primera dosis si aún no lo han hecho.

Parte de las razones del brote de Uganda puede haber sido que el gobierno retrasó una campaña de inmunización masiva que había sido planificada para 2018.

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