Cólera … extraído de «El camino más corto» de Manuel Leguineche

El camino más corto  … de Manuel Leguineche

Una trepidante vuelta al mundo en automóvil. Manu Leguineche tenía veintitrés años cuando logró unirse a una insólita expedición para recorrer el mundo en coche. Era el año 1965 y todo estaba cambiando. Este libro, escrito años después y convertido en un clásico, recuerda aquel viaje.

Capítulo 17 … El Cólera

[…] aquella noche cenamos en el Kyber y un geólogo nos trajo malas noticias, las peores que podíamos esperar.

– La epidemia de cólera es muy violenta en el noroeste y se acerca a Kabul, se sabe que en algunas aldeas mueren hasta ochenta personas al día – nos informó.

Al día siguiente muy temprano, Willy y yo corrimos hacia la oficina de turismo del Gobierno y Wood, a la redacción del diario en inglés, el Kabul Times. En la oficina de extranjeros no nos confirmaron ni desmintieron la noticia de que una fuerte endemia de cólera asolara Afganistán. Al obtuvo una respuesta parecida.

– No es cólera, sino una diarrea estival – le dijeron.

– Pero nuestro amigo no ha vuelto, quizá la carretera está en malas condiciones…

– Todas las carreteras de Afganistán están en buenas condiciones – le interrumpió el funcionario.

Wood nos trajo a dos reporteros del periódico en inglés que deseaban realizar una entrevista sobre nuestro viaje, pero el editor del Kabul Times desmintió con firmeza los rumores de la epidemia de cólera.

Ruta del viaje

– No hay cólera en Afganistán, solo algunos casos de Salmonella, como los puede haber en California, Zúrich (miró a Willy) o Madrid (me miró a mí). O sea que, por favor, no vayan diciendo por ahí que el cólera nos invade.

Pero a las pocas horas la noticia de la virulenta epidemia era un secreto a voces entre la comunidad extranjera de Kabul. Todos los funcionarios, voluntarios del Cuerpo de la Paz y residentes del norte habían sido evacuados a la capital. Al corrió ahora hacia la embajada americana. Los técnicos de la Organización Mundial de la Salud en Nueva Delhi habían identificado el bacilo o vibrión como un cólera capaz de matar en 48 horas.

– ¿Y por qué el Gobierno no ha tomado las medidas necesarias para atajar la epidemia? – preguntó Al.

– Los países subdesarrollados – respondió el oficial de la embajada – a duras penas admiten la persistencia de estas plagas tan antiguas como el mundo, porque acentúan su complejo de inferioridad, pero Afganistán deberá asumir -anadió- que se trata de una epidemia gravísima y deberá anunciar vacunaciones en masa e, incluso, llegar a cerrar las fronteras como medida preventiva. No sería la primera vez. Se disculparán diciendo que el contagio procede de algún otro país vecino, pero el efecto será el mismo.

En el noveno día sin noticias del Jefe, Al envió telegramas al Gobierno norteamericano y a algunos periódicos en los que se comunicaba su desaparición.

Las embajadas occidentales distribuyeron instrucciones claras y precisas a sus ciudadanos para hacer frente al cólera. Unas por teléfono y otras con carteles en sus embajadas o, incluso por medio de folletos impresos, explicativos de las medidas de higiene: «No coman en los restaurantes, no beban agua, no utilicen cubiertos o vivan en ambientes donde proliferen las moscas, lávense las manos…», eran algunas de las recomendaciones. Muy pronto nos invadió a todos la psicosis del cólera. Bastaba que sintieras ganas de vomitar o que sufrieras de diarrea aguda, o que el pulso subiera y la temperatura bajara, o cualquier otro síntoma parecido, para que cayeras en un abatimiento total:

– Tengo el cólera – decía Al -, me siento morir. 

– Y yo los ojos hundidos, las extremidades azuladas y una diarrea que no cesa, esto es cólera – se quejaba Wood. 

[…]

Autor

Manuel Leguineche (1941-2014), fue escritor, fundador de las agencias de noticias Colpisa y Fax Press y uno de los grandes periodistas españoles de nuestro tiempo. Sus libros sentaron las bases de un nuevo género en nuestro país, convirtiéndolo en un maestro indiscutible del periodismo literario.

Entre sus numerosas obras cabe destacar Los años de la infamia: crónica de la II Guerra Mundial (1995); Adiós, Hong-Kong (1996); Annual, 1921 (1997); Apocalipsis Mao: una visión de la nueva China (1999); La felicidad de la tierra (1999); Recordad Pearl Harbor (2001); Gibraltar (2002); Madre Volga (2003); El último explorador. La vida del legendario Wilfred Thesiger (2004) y El club de los faltos de cariño (2007).

Algunos de los galardones que ha merecido su obra son el Premio Nacional de Periodismo, el Pluma de Oro, el Cirilo Rodríguez, el Godó, el Julio Camba, el Ortega y Gasset, el FAPE de Periodismo y la medalla de la Orden del Mérito Constitucional.

«¿Cómo pretendes dar la vuelta al mundo en una expedición como esta si no sabes conducir?, me preguntaron, con buen acierto, los organizadores de aquel viaje al fin del mundo. Tengo otras condiciones, respondí. No sé conducir ni nada de mecánica, pero sé cantar, jugar al mus, tengo muy buen humor, sé algo de geografía y he leído a Conrad, Stevenson y Verne.»

Ficha técnica

ISBN: 978-8466659284
Fecha publicación del Original: 1975
Idioma: Castellano
Páginas: 680
Editorial: Ediciones B
Precio: 21,85 €