Australia. Transmisión VIH entre población HSH

Un estudio ha detectado en el período comprendido entre los años 2012 y 2017, una disminución de 75% en la tasa de incidencia de la infección por el VIH entre hombres que practican sexo con hombres (HSH) de Australia.

Los expertos atribuyen dicha disminución al principio I=I (indetectable es igual a intransmisible), por el que las personas con el VIH que toman tratamiento antirretroviral y su carga viral está indetectable no pueden transmitir el virus por vía sexual.

A pesar de los buenos resultados del tratamiento como prevención y su mensaje derivado I=I a nivel individual, hasta la fecha no se han publicado datos de estudios a gran escala capaces de mostrar adecuadamente sus resultados a nivel comunitario. De hecho, en algunos estudios se observó una aparente desconexión entre la eficacia a nivel individual del tratamiento como prevención y aquella a nivel poblacional, probablemente por factores de confusión o sesgos derivados de un diseño no lo suficientemente robusto de los estudios.

Dado que muchos estudios previos realizados con este objetivo partían de los casos generales de infección por el VIH sin centrarse en aquellos grupos más vulnerables –lo que puede generar muchos potenciales factores de confusión–, los autores del presente estudio optaron por centrarse en los HSH.

El estudio incluyó datos de los dos estados con más población de Australia: New South Wales y Victoria. Los datos se recogieron en 67 centros que incluían clínicas de salud sexual, hospitales, centros sanitarios generales y centros comunitarios que realizaban pruebas diagnósticas de ITS. La cohorte estuvo formada por 115.982 HSH, de los cuales 101.143 eran seronegativos al  VIH y 14.839 tenían el VIH.

Para establecer la viremia comunitaria se llevaron a cabo dos mediciones. La primera fueron los resultados de pruebas de carga viral (fijando un umbral máximo de 200 copias para determinar un caso como de carga viral indetectable, ya que por debajo de esa cifra no se ha establecido la posibilidad de transmisión sexual). La segunda medición fue el número estimado de casos de hombres con el VIH del área geográfica de estudio que desconocen su estado serológico en base a modelos matemáticos fundamentados en estudios realizados previamente en la zona (infiriendo que estas personas tienen carga viral detectable y se encuentran en riesgo de transmitir el VIH).

Al combinar los valores de las dos mediciones se calculó la carga viral poblacional con el objeto de establecer si este parámetro condicionaba la tasa de incidencia de la infección por el VIH –esto es, los nuevos casos por cada 100 persona-años de seguimiento– a lo largo del periodo de estudio.

Durante el periodo evaluado se produjo un notable descenso de la carga viral de los HSH con el VIH que participaron en el estudio. Así, en el año 2012, el 17% de los participantes con el VIH tenían carga viral detectable, porcentaje que se redujo hasta 4% en el año 2017. El porcentaje de hombres con el VIH no diagnosticados disminuyó ligeramente entre los años 2012 y 2017 (de 11% a 9%), por lo que este no fue un factor relevante que pudiera explicar cambios en la incidencia. Al combinar los dos datos, la viremia poblacional disminuyó de 29% en 2012 a 13% en 2017, tendencia principalmente explicada por el aumento del porcentaje de HSH con el VIH ya diagnosticados, en tratamiento y con carga viral indetectable.

La incidencia de la infección por el VIH cayó en 75% entre los años 2012 y 2017, de forma coherente con la de la carga viral poblacional, pasando de 0,88 casos cada 100 persona-años de seguimiento en 2012, a 0,22 casos cada 100 persona-años de seguimiento en 2017.

La correlación entre la viremia poblacional y la incidencia de la infección por el VIH fue alta y significativa tanto en el año 2012 como en el 2017. Los resultados del presente estudio muestran un gran papel del tratamiento antirretroviral como prevención de la transmisión del VIH, reforzando de forma importante el mensaje de I=I.

Será importante ver cómo este papel se puede ver reforzado por la integración de la profilaxis preexposición (PrEP) contra el VIH en las estrategias combinadas de prevención, un efecto todavía inapreciable en el periodo analizado (pues aún no había sido implementada en Australia), pero que podrá ser valorado en futuros estudios con diseños similares al presente

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