Malaria en tiempos de COVID19

La actual pandemia de COVID-19 ha sido el centro de atención de todas las noticias en los últimos meses. Sin embargo, a pesar de la gravedad de la situación, no se deben olvidar otros problemas de salud.

En 2018, la malaria mató a 405.000 personas, la mayoría de ellas en África. Nos parece importante resaltar los factores que pueden contribuir al aumento esperado de la mortalidad por malaria en el contexto de la pandemia y analizar las posibles maneras de minimizar este efecto.

El brote de ébola que sufrió África Occidental del 2014 al 2016 fue un duro golpe para los esfuerzos de control de la malaria. Como consecuencia del brote, el número de pacientes con paludismo aumentó. Una situación que también podría ocurrir ahora de forma similar con el coronavirus. Durante aquella epidemia el número de pacientes que recibió tratamiento adecuado disminuyó, a pesar del aumento de casos. Una razón fue que los pacientes evitaron las instalaciones de atención médica debido al temor de contraer el ébola. En consecuencia, hubo un aumento significativo de las muertes por malaria.

Aunque el número de casos de SARS-CoV2 en África, el continente con la mayor carga de malaria, sigue siendo bastante bajo (22.215 casos confirmados de COVID-19 y 1.121 muertes en toda África a fecha de 20 de abril 2020). Ya se está comprobando como la pandemia está afectando a los esfuerzos de control de la malaria: Se han suspendido las campañas de distribución de mosquiteros tratados con insecticidas y la fumigación de interiores de viviendas en varios países endémicos debido a la preocupación de contagio que genera el COVID-19, se han detectado problemas de suministro de insecticidas y de otros productos básicos esenciales, incluidas las pruebas de diagnóstico rápido y los medicamentos antipalúdicos.

25 de abril día Mundial de la lucha contra la malaria

Creemos fundamental mantener las intervenciones de prevención y control de la malaria durante la pandemia COVID-19.

Además, la presencia de malaria podría complicar el diagnóstico de COVID-19 debido ambas enfermedades comparten síntomas al principio. Como resultado, el diagnóstico y el tratamiento se retrasan.

Además, se nos plantean algunas otras dudas: ¿Sería la malaria una afección de salud que que aumente el porcentaje de casos graves de COVID-19?

Dificultades en el camino hacia la vacuna contra la malaria

Debido a la pandemia de COVID-19, los candidatos a la vacuna contra la malaria se enfrentan aún a más obstáculos como la disminución de recursos para la investigación o en el número de participantes en los ensayos. Además se debe evaluar y observar cuidadosamente el impacto que tienen estos ensayos en la población, minimizando el impacto de noticias falsas o bulos relacionados .

En este momento, la OMS recomienda continuar con los esfuerzos de control de la malaria: administrar el tratamiento preventivo intermitente en el embarazo y lactancia y la quimioprevención estacional, así como el diagnóstico sistemático como parte del manejo para la detección temprana y el tratamiento.

Estamos ante una situación dinámica, que probablemente necesite modificar las estrategias actuales ¿retorno temporal al tratamiento presuntivo o administración masiva de antimaláricos?

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