3 barreras a superar para hacer buena divulgación científica/médica

Cuando tenía 9 años se emitió Cosmos. Junto con El hombre y la Tierra y Mundo submarino forman parte de la primera cultura científica que recuerdo. Con el tiempo supe que eran divulgación de primer nivel. Ni siquiera el intento de revisitar Cosmos de hace unos pocos años por parte de Neil deGrasse-Tyson, director del Planetario Hayden en el Centro Rose para la Tierra y el Espacio, investigador asociado en el Departamento de Astrofísica del Museo Americano de Historia Natural ha llegado a hacerle sombra a la serie original. Pero, vamos a pensar un momento… ¿qué tienen estas tres docuseries en común?
Ok, me diréis que, sobre todo, los protagonistas eran carismáticos: tanto Carl Sagan como Félix Rodríguez de la Fuente o Jacques Cousteau eran unos tipos con una gran personalidad, qué duda cabe. Pero ¿el éxito de esos programas se debió exclusivamente al carisma de estos personajes?

Sinceramente creo que no. Detrás de toda la buena divulgación de la ciencia hay varios factores y creo que el doctor Fergus McAuliffe da en el clavo con sus apuntes. Porque tanto Sagan como de la Fuente como Cousteau me hablaban a mi yo de 9 años, como a mis padres, que estaban en la treintena. Y, cuando de más mayor y con otra formación y otras perspectivas he vuelto a ver las series, me han seguido maravillando. Y es que cuando alguien comunica bien, no hay edad, ni fronteras. Hay pasión y eres capaz de generar esa misma pasión en otras personas.

Pero volvamos a Fergus. Cuando dio esta charla en TEDxDublin hace ya siete años, era un estudiante de doctorado en ciencias ambientales que veía cómo la ciencia se había ido alejando de la sociedad hasta aislarse. Es verdad que en los últimos años hemos asistido a una especie de boom de la divulgación científica. Incluso podríamos hablar de algunos influencers de la divulgación (se me vienen a la cabeza varios nombres)… pero también es verdad que yo misma, en el entorno, estoy sesgadísima y que la mayor parte de la divulgación que se hace no llega a la mayor parte de la sociedad. Por otro lado, no es menos cierto que, también en los últimos años, a la vez que crecía la divulgación de la ciencia, en paralelo iba creciendo la divulgación de la pseudociencia. Y no, para alguien sin un mínimo criterio científico (que la sociedad no tiene por qué tener) no es sencillo desgranar el trigo y separarlo de la paja.
Por eso, es fundamental hacer buena divulgación científica y médica. Y Fergus da tres claves, tres barreras que la ciencia debe superar si quiere llegar al gran público,.

El lenguaje

El lenguaje científico es objetivo y debe ser claro, pero es precisamente esta objetividad del lenguaje científico-técnico lo que hace que la gente no se interese por la ciencia. Porque es fría y compleja.
Si no damos suficientes detalles o lo que escribimos puede estar abierto a interpretaciones, estaremos haciendo una mala labor científica… pero para llegar a una audiencia no científica debemos preocuparnos por establecer una conexión emocional. Debemos conseguir que se preocupen para que se ocupen.

El contexto

El otro día veía en la tele una tertulia de expertos. Solo dos de ellos estaban hablando a una audiencia generalista como la que ese programa tenía. El resto, farfullaban palabros como si estuvieran en plena faena dando instrucciones a su equipo de trabajo. Cuando pierdes la perspectiva del contexto, fallas en tu comunicación y, lejos de ser percibido como un experto, te puede pasar justamente lo contrario, que lo que la gente perciba sea que intentas ser un sabihondo y, por supuesto, que desconecten de lo que quieres comunicar.

La cantidad de detalle

La ciencia necesita utilizar gran cantidad de detalles para que otros científicos puedan replicar tu trabajo. Está claro. Pero la gente no necesita saber todo el detalle de una investigación concreta. Necesitan lenguaje claro y comprensible o instrucciones precisas. Y ya. Para comunicar bien hay que simplificar. Y no simplificar hasta el punto de infantilizar lo que se comunica, sino simplificar lo que es simplificable para hacerlo inteligible a una mayoría. Ni que decir tiene que cualquier diapositiva que tenga más de 18 palabras no sirve para nada, que es mejor que en cada diapo vaya una única idea y que procuréis evitar los bullet points en la medida de lo posible.

Sinceramente, creo que estos tres puntos son el quid de la cuestión. He visto muchas charlas y comunicaciones fracasar por ser demasiado exhaustivas y farragosas, demasiado técnicas, demasiado lejanas… así que trabajemos para conseguir esa cercanía.

Por último, Fergus habla de narrativa, de contar historias… pero este punto lo dejamos para otro día.

Por supuesto, aquí tenéis la charla de Fergus. Que la disfrutéis.