Gregorio Baquero Gil (1903-1993) Laboratorio de retaguardia

«Sólo la vida puede describir la Historia. La vida es maestra de la Historia. La Historia no es interpretable, sólo vivible. Pero ello exige la tarea casi imposible de hallar un testigo absolutamente honrado que relate la historia.«

Margarita Baquero y Fernando Baquero

Gregorio Baquero Gil, nació en la muy madrileña calle de Barbieri, antes del Soldado, el 28 de noviembre de 1903. Tras una niñez marcada por una gloriosa expulsión del Colegio de los Escolapios de la calle de Hortaleza y una brillante juventud anarcoide forjada en los muchos cafés de la Villa, entra en la Facultad de Medicina de la Universidad Central, donde llega a hacerse, gracias a su despego a las aulas y a su apasionado interés por libros y enfermos, un excelente médico.

A finales de los años veinte es ya Médico Interno del Hospital del Rey, donde se especializará en los aspectos del diagnóstico clínico y de laboratorio de las enfermedades infecciosas. En 1934 entra por oposición en el Cuerpo de la Sanidad del Estado, y se hace cargo de la Dirección del Laboratorio del Hospital del Rey, en el que permanecerá a lo largo de toda su vida profesional.

Durante la Guerra Civil es nombrado Profesor Encargado de la asignatura de Higiene y Sanidad de la Universidad Central, función que justificó su inhabilitación en la postguerra para puestos directivos. Su labor profesional, recogida en muchas publicaciones científicas, es muy importante, con aportaciones significativas al diagnóstico bacteriológico, parasitología, enfermedades infecciosas y citología diagnóstica. Magistral docente, distribuyó sus conocimientos a multitud de alumnos, en unos años de enorme carencia científica en el país.

No puede evitar ser nombrado en la segunda mitad de los años cincuenta Presidente de la Academia Médico-Quirúrgica Española. Mantuvo hasta el fin de sus días una capacidad intelectual prodigiosa, combinando sus intereses médicos con su pasión por la filosofía. Sus inmunerables escritos de análisis filosófico, de una claridad luminosa, se basan siempre en la combinación del planteamiento escéptico con el rigor racional de la filosofía crítica. Murió en Madrid el 22 de enero de 1993.

«No veo más que incognitas. Me siento en la duda. Ahora, esta duda no me inquieta gran cosa, porque hay una cosa de la que no dudo: Que mi conciencia de hombre nada tiene que reprocharme.»

Gregorio Baquero Gil. 20 de Junio de 1937.

 

Laboratorio de retaguardia (Diario de la guerra en Madrid, 1936-1939)

Título: Laboratorio de retaguardia (Diario de la guerra en Madrid, 1936-1939)
Autor: Gregorio Baquero Gil.
ISBN: 8487417914
Páginas: 974
Año: 1997. 1ª Edición
Dimensiones: 21 cm
Ediciones La Palma