¿Funcionará Radar COVID en un sistema descentralizado? ¿De quién depende? ¿De ti? ¿De los políticos? ¿De la transparencia de la aplicación?

Las aplicaciones de rastreo se presentaron como una de las herramientas con más potencial para ayudar a los rastreadores humanos en la etapa que vendría después del confinamiento.

Después de que muchas comunidades autónomas lanzaran sus propias Apps hace unos meses, con bastante desembolso y más pena que gloria. Ahora llega RadarCOVID, la nueva aplicación de alerta de contagios para teléfonos móviles impulsada por el Gobierno de España y desarrollada por INDRA.

El gran reto que plantea el diseño de estas tecnologías es que debe ser de uso voluntario, pero además necesita lograr un número significativo de descargas entre la población para que sea realmente útil.

Está pensada como una herramienta adicional que ayude a frenar la propagación del virus.

La App superó a principios de agosto la fase de pruebas de forma satisfactoria y ya está a disposición de las autoridades sanitarias de las comunidades autónomas para comenzar los trabajos de conexión con sus sistemas de avisos sanitarios. Además, cuenta con el visto bueno de la Comisión Europea (CE). El lanzamiento a nivel nacional no estará completo hasta mediados de septiembre.

Según los últimos datos que aporta la Secretaría de Estado, ya se han producido más de 500.000 descargas en Android. Si se cumplen las previsiones, solo con que el 20 por ciento de la población se descargara la app, ya ayudaría a reducir la pandemia de coronavirus en un 30 por ciento. A partir de ahí, su contribución sería lineal.

¿Cómo funciona la app?

El funcionamiento de la aplicación es muy sencillo. Al descargar la app, se deberá activar el Bluetooth. Gracias a esta conexión Bluetooth del terminal, los móviles emiten y observan identificadores anónimos de otros teléfonos que cambian periódicamente. Cuando dos terminales han estado próximos durante 15 minutos o más a dos metros o menos de distancia, ambos guardan el identificador anónimo emitido por el otro.

Si un usuario fuera diagnosticado positivo de COVID-19 tras realizarse un test PCR y diera su consentimiento para que, a través del sistema de salud, se pudiera enviar una notificación anónima, los móviles que hubieran estado en contacto con el paciente recibirían un aviso sobre el riesgo de posible contagio.

En este caso, si el paciente informara voluntariamente de que tiene una PCR positiva, le tocaría el turno a la comunidad autónoma a la que pertenece. Es la autoridad sanitaria de cada comunidad quien se tiene que encargar de comunicar a través de un código la situación del paciente.

RadarCOVID no vulnera la privacidad de las personas, ya que sigue los estándares técnicos más garantistas con la privacidad de los usuarios en cumplimiento de todas las recomendaciones elaboradas por la CE en este sentido. Está basada en la API de Google y Apple; y DP-3T (Decentralized Privacy-Preserving Proximity Tracing), la tecnología respetuosa con la privacidad producida por el equipo europeo liderado por Carmela Troncoso. Así, ningún usuario puede ser identificado o localizado porque no hay dato alguno registrado y porque todo el proceso se desarrolla en su teléfono sin salir hacia ningún servidor.

De este modo, en el caso de aviso de riesgo de contagio, se facilitan las instrucciones sobre cómo proceder. Consistirá en llamar al número de teléfono que se proporcione y que será distinto para cada CC.AA.

Al tener un sistema sanitario descentralizado, cada comunidad debe definir su propio circuito interno tanto para proporcionar los códigos de los contagiados como para decirles a las personas que reciban las alertas a quién deben llamar.

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Algunas dudas por resolver

RADAR COVID parece el final deseado de una historia que se ha retrasado demasiado.

Sin embargo, experiencias como las de la app de Italia, que ha tenido muy pocas descargas, cuestionan la utilidad de estas herramientas, que tienen que ser transparentes para que los usuarios puedan descargarlas con confianza.

En el caso de RADAR COVID faltaría por aclarar:

  • El código no ha sido abierto (publicado para que otros desarrolladores y expertos puedan analizarlo y garantizar su fiabilidad). No queda claro si será completamente auditable,
  • No se ha explicado por qué en Android es necesario tener activada la localización
  • La ingeniera que lidera la app europea dice que no llamaría ‘colaboración’ a lo que tuvo con el gobierno español,
  • No ha sido posible encontrar el contrato adjudicado a Indra.

Además de otros problemas técnicos:

  • De momento no puede descargarse en algunos modelos de teléfonos chinos como el P40 y el P40 Pro + de Huawei, y otros de la marca Honor de última generación. Un 20,5% de los móviles vendidos en España durante 2019 fueron Huawei.