A raíz de la reciente alerta emitida el 4 de marzo por el Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos de la Unión Europea (RASFF -Rapid Alert System Feed and Food) tras detectar en un control de fronteras la presencia de Hepatitis A en fresas procedentes de Marruecos nos planteamos que no es una situación nueva. La notificación se habla de riesgo “serio” al superarse en los análisis realizados el “nivel máximo permitido ausencia/25g.” por lo que no serían aptas para su consumo.
Hasta ahora la información proporcionada por la Comisión Europea es escasa; no da detalles sobre la empresa productora y ni de la zona del país en la que se han cultivado. Este incidente pone de manifiesto los desafíos asociados con la importación de productos agrícolas de terceros países y resalta la importancia de controles sanitarios rigurosos en los puntos de entrada.
Aquí os dejamos información por ejemplo de un brote en EEUU en Marzo de 2023 de hepatitis A asociado también a fresas, o este en Noruega o Suecia asociado a Frambuesas congeladas importadas. Hay registros anteriores de varios brotes de hepatitis A en Europa en los que la fuente de infección fueron bayas congeladas importadas. En la mayoría de los casos el origen de esta situación está en la contaminación de la fruta mediante el riego de cultivos con aguas fecales
También hay registro de brotes asociado al consumo de dátiles contaminados, por ejemplo el que afectó a Australia y Reino Unido desde Jordania en Agosto del 2021; o mangos congelados en Canadá

Edad Promedio al Alcanzar Inmunidad Comunitaria contra la Hepatitis A, por País» Fuente Yellow Book
Los límites habituales de detección de patógenos en alimentos varían según el tipo de patógeno, el tipo de alimento, y las regulaciones o estándares establecidos por autoridades sanitarias y organizaciones de seguridad alimentaria tanto a nivel nacional como internacional. Los límites se establecen para minimizar los riesgos a la salud pública y asegurar que los alimentos sean seguros para el consumo. Aquí algunos ejemplos de límites habituales para diferentes patógenos:
1. Salmonella spp.: Para muchos alimentos, el límite habitual es de «ausencia en 25g» o «ausencia en 50g», lo que significa que no se debe detectar Salmonella en 25 o 50 gramos de muestra de alimento.
2. Escherichia coli O157:H7: Similar a Salmonella, el límite para este patógeno comúnmente es la ausencia en 25g de muestra de alimento.
3. Listeria monocytogenes: Dependiendo del tipo de alimento y el riesgo asociado, el límite puede ser de ausencia en 25g para alimentos listos para el consumo. Sin embargo, para ciertos productos susceptibles a la contaminación por Listeria que no se cocinan antes del consumo, algunos estándares permiten niveles muy bajos, como 100 UFC (unidades formadoras de colonias) por gramo, bajo ciertas condiciones.
4. Campylobacter spp.: Los límites pueden variar, pero a menudo se busca la ausencia en 25g, especialmente en productos avícolas.
5. Virus de Hepatitis A y Norovirus: Para estos virus, los límites pueden variar más ampliamente debido a las diferencias en las técnicas de detección y los desafíos en la cuantificación de virus en los alimentos. La meta generalmente es la ausencia de virus en muestras de tamaño razonable según las técnicas de análisis disponibles.
Es importante destacar que estos límites están sujetos a revisión y pueden variar según las últimas investigaciones científicas, brotes de enfermedades alimentarias, y mejoras en las técnicas de detección. Los organismos reguladores como la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA), la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), y la Organización Mundial de la Salud (OMS) proporcionan guías y estándares para la detección y el manejo de patógenos en alimentos.
Una organización científica dedicada al estudio y control de las Enfermedades Infecciosas en el mundo, zoonosis emergentes y medicina tropical y del viajero.
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