Afganistán. Salaam aleikum (la paz sea contigo)

En la actualidad solo los viajeros más avezados, a los que no intimida eludir militares y drones para ver sus olvidados tesoros, visitan el país.

Mezquitas y fortalezas, espectaculares montañas moldeadas por los vientos del desierto. En la década de 1960 era una parada habitual en el viaje de los hippies a la India, pero años y años de guerra han truncado el sueño afgano.

Algunas actividades: Contemplar las ruinas de las estatuas gigantes de Buda en el valle de Bamiyan. Caminar entre yaks en el corredor de Wakhan de la cordillera de Pamir. Mojarse los pies en las aguas de los lagos de Band-e Amir. Respirar la paz de los jardines Nilma, restaurados en estilo mongol. Regatear con los vendedores pastunes, uzbecos y turcos de alfombras afganas.

Particularidades: barbas y turbantes; mujeres con burka; rebeldes con lanzacohetes; montañas de lapislázuli; fortalezas en el desierto; alfombras de intrincados tejidos; amapolas de opio; hospitalidad tradicional.

Cuando ir: De abril a junio y de septiembre a octubre; todas las visitas dependerán del clima político.

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