4 enero, 2024

5 enero 2023. Detectado Anaplasma bovis en conejos silvestres en España

España confirma la primera detección en Europa de Anaplasma bovis en conejos silvestres. Un estudio, realizado por la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Santiago de Compostela, junto al Grupo de Investigación en Sanidad Animal y Zoonosis de la Universidad de Córdoba y el CIBER de Enfermedades Infecciosas del Instituto de Salud Carlos III en conejos y liebres (lagomorfos salvajes) cazados en el sur de España, ha revelado que el 9,4 % de los conejos fueron positivos a Anaplasma bovis.

 

El estudio trató de caracterizar molecularmente las especies detectadas para evaluar el papel de ambos lagomorfos en la epidemiología de estos patógenos.

 

Se incluyeron en el estudio un total de 394 conejos silvestres y 145 liebres ibéricas cazados legalmente en 39 y 74 zonas de caza, respectivamente. Los animales se clasificaron según su sexo y edad, siempre que fue posible.

 

Los autores descubrieron que el 9,4 % de los conejos fueron positivos a Anaplasma bovis, pero todas las liebres resultaron negativas. No se encontraron diferencias significativas en Anaplasma spp. prevalencia según edad o sexo. Este es el primer informe de A. bovis en lagomorfos de Europa, siendo la única especie de Anaplasma detectada infectando a conejos salvajes en el sur de España.

 

El conejo de monte europeo y la liebre ibérica son consideradas especies clave para la ecología y diversidad de los ecosistemas mediterráneos ibéricos. Ambos lagomorfos están considerados entre las especies de caza menor más importantes en la caza deportiva en España, consumiéndose generalmente sin inspección sanitaria.

 

Se ha sugerido que los lagomorfos silvestres podrían representar una amenaza potencial para la salud pública y animal, ya que muestran una amplia distribución debido a su adaptabilidad a diferentes condiciones ecológicas y su relación sinantrópica con otras especies silvestres y domésticas, incluido el ser humano. Los lagomorfos salvajes pueden actuar como reservorios de una serie de patógenos zoonóticos transmitidos por vectores, como Francisella tularensis, Coxiella burnetii o Leishmania infantum.

 

Del mismo modo, algunas investigaciones también han sugerido que podrían desempeñar un papel en el ciclo selvático de algunos patógenos zoonóticos como el virus de la hepatitis E, Toxoplasma gondii y algunas Rickettsia y Ehrlichia spp., entre otros.

 

Fuente

 

Riesgos locales España

 

 

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