8 octubre, 2023

Octubre 2023. Chinches en Francia. De “Psicosis” a visibilizar la realidad de un problema global

Hemos podido leer en diversos medios de comunicación como al parecer Francia “vive” una auténtica plaga de chinches, sobre todo en su capital, París. Estos insectos se habrían extendido más allá de las camas y los colchones, pudiéndose ver en butacas de cine, asientos de metro o tren. La alerta comenzó después de que varios usuarios los vieran proliferando por los asientos del cine, estos grabaron varios vídeos y los colgaron en redes sociales. Según la Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria (Anses) este problema ya habría afectado en los últimos años a uno de cada 10 hogares franceses.  Según la agencia nacional de seguridad sanitaria, entre 2017 y 2022 los hogares franceses se gastaron 230 millones de euros cada año en tratar de expulsar este molesto insecto.

 

La Alcaldía de París exige que este inconveniente se incluya como riesgo dentro de los seguros del hogar, obligatorios al alquilar una vivienda en Francia, además ha solicitado ayuda al Gobierno para erradicarlos, mientras que el ministro de Sanidad, Aurélien Rousseau, ha pedido “no ceder al pánico general”. La primera ministra, Elisabeth Borne, reconoció el martes en la Asamblea que este problema “es una angustia” y prometió medidas más intensivas para hacerle frente. El ministro de Transportes, Clément Beaune, ha convocado a los operadores de transporte esta semana para valorar la situación y qué medidas tomar: “Para tranquilizar y proteger”. Por su parte SNCF, empresa responsable de la red de transportes en Francia, afirma no padecer este problema en sus líneas, a pesar de las denuncias de los pasajeros, que han colgado imágenes en las redes sociales en las que se ven bichos proliferan por los asientos del vagón.

 

Desde hace una década los chinches están aumentando de una forma preocupante, lo que antes era anecdótico se ha convertido en habitual. Una revisión de estudios publicada en 2012 en la revista Clinical Microbiology Reviews situaba el resurgimiento de los chinches en la década de 1990.

 

Se trata insectos que miden unos cinco milímetros, son de color marrón rojizo y se alimentan de la sangre de diversos animales, desde roedores hasta aves de corral. Sin embargo, existen dos especies que tienen especial preferencia por el ser humanoCimex lectularius, distribuida universalmente, y Cimex hemipterus, que estaba restringida a zonas cálidas del planeta (tropical), pero que en los últimos años se empieza a detectar en otras zonas. La primera vez que se encontró en la península Ibérica fue en un hotel de Barcelona en 2020, en Italia en 2020. En el resto del mundo también amplía territorio, ya que ha aparecido en zonas de Australia, Oriente Medio y EEUUdonde nunca se había detectado.

 

En el caso de la vinculación a las personas, se les conoce como chinche de la cama, muy planos en su forma y sin alas, que ha encontrado en la sangre humana su mayor fuente de alimento. Se han adaptado perfectamente a nuestro entorno y ahora, con el calor, hacen su agosto picando, siempre de noche, en cualquier parte del cuerpo que no esté cubierta. Es, precisamente por el momento del día en el que pican, por lo que se conoce como ‘chinches de la cama’. Son capaces de esconderse entre cualquier pequeña fisura de un mueble, mesilla de cama, armario e incluso en el propio colchón. Como buenos predadores, se esconden, esperan a que su presa esté dormida para desplazarse hasta la cama y picar, sobre todo, en brazos y cara, partes del cuerpo más al descubierto en noches calurosas. Las marcas se distinguen con claridad por ser pequeñas y seguidas, adquirir color rojo y escocer.

 

No hay un sitio específico como el campo o riberas donde aniden y pongan sus huevos. Son las personas las que los llevan de un sitio a otro en la ropa o una mochila. Una vez que encuentran su lugar ideal, anidan y se quedan, pero algún huevo se ha podido quedar escondido. No es la falta de higiene, sino el movimiento de población la circunstancia que estaría detrás de su expansión. La facilidad de los desplazamientos y el turismo de masas parecen ser factores clave en el regreso de un problema que casi habíamos olvidado.

 

En caso de detectarse, la manera más eficaz de acabar con ellos es ponerse en contacto con una empresa especializada para que acabe con ellos. En ocasiones se hace necesario hasta una segunda intervención, ya que los que logran esconderse bien pueden pasar desapercibidos al primer tratamiento.

 

Más información

 

 

 

 

 

 

Riesgos locales Francia

 

 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Donación Fundación iO

DONAR