En la vanguardia de la parasitología, se destaca el reciente descubrimiento de Delftia tsuruhatensis, una bacteria que promete revolucionar la lucha contra la malaria. Investigadores de la empresa GSK (GlaxoSmithKline) en su laboratorio de Tres Cantos en España han revelando su potencial para combatir de manera efectiva esta enfermedad mortal.
Delftia tsuruhatensis, en concreto la cepa TC1, exhibe la capacidad única de interferir con el ciclo de vida del parásito Plasmodium, el agente causante de la malaria. Estudios detallados han demostrado que la bacteria secreta metabolitos específicos que interfieren en la etapa de reproducción del parásito dentro del mosquito vector Anopheles stephensi.
Los investigadores analizaron la microbiota intestinal de estos mosquitos encontrando una relación directa entre la presencia de la cepa Delftia tsuruhatensis TC1 y el desarrollo del parásito. Comprobaron que esta bacteria interrumpe el crecimiento del Plasmodium en el intestino del mosquito, donde el parásito se desarrolla antes de pasar a las glándulas salivales del insecto. En comparación con los mosquitos que carecían de la bacteria, los insectos con Delftia tsuruhatensis tenían aproximadamente un 75% menos de Plasmodium en el intestino. El efecto lo confirmaron con otras especies de mosquitos (Anopheles gambiae) y con Plasmodium berghei.
Delftia tsuruhatensis es una bacteria Gram-negativa perteneciente a la familia Comamonadaceae que fue aislada por primera vez en 2003 en una planta de tratamiento de aguas en la región japonesa de Tsuruoka y se caracteriza por su capacidad para sobrevivir en múltiples entornos, incluyendo suelo y aguas contaminadas. Los investigadores demostraron que la bacteria no se transmite a humanos a través de la picadura de mosquitos.
Este hallazgo supone enfoque totalmente innovador en la lucha contra la malaria sacando provecho de uno de los mecanismos de relación entre especies que la naturaleza nos ofrece, la simbiosis natural. Una vez entendida esta relación “sólo” hay que llevar a cabo la inoculación de una pequeña cantidad de esta bacteria para colonizar el intestino del mosquito. Delftia tsuruhatensis colonizará el intestino obstaculizando de forma constante el desarrollo del parásito.
Este descubrimiento adquiere una relevancia crucial en el ámbito de la Salud Global pero es importante destacar que aún se encuentra en las primeras etapas de investigación y desarrollo requiriendo estudios más exhaustivos para comprender completamente su mecanismo de acción y su seguridad en diversos entornos. Además, la adaptación de Delftia tsuruhatensis como una herramienta viable en la lucha contra la malaria también podría plantear cuestiones regulatorias y logísticas.
Lo que resulta evidente es que colaboración interdisciplinar (parasitólogos, microbiólogos, entomólogos, veterinarios y expertos en salud pública) es esencial para avanzar en la investigación, explorar todas las posibilidades y promover la Salud Global. El descubrimiento de Delftia tsuruhatensis y su influencia en la malaria presentan una emocionante perspectiva que ofrece una esperanza renovada en la lucha contra una de las enfermedades más desafiantes de nuestro tiempo y de la historia del planeta Tierra.
Anopheles Stephensi, un nuevo vector de la malaria pone en riesgo a África
Una organización científica dedicada al estudio y control de las Enfermedades Infecciosas en el mundo, zoonosis emergentes y medicina tropical y del viajero.
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