En Botsuana, la creciente popularidad de la metcatinona, conocida como CAT, ha encendido alarmas sanitarias. Este psicoestimulante barato y altamente adictivo afecta principalmente a jóvenes de entre 16 y 23 años, quienes llegan con cuadros graves de psicosis y agresividad a los centros sanitarios. Esta droga, sintetizada a partir de productos farmacéuticos, es fácil de producir y consumir, lo que ha disparado su uso, especialmente en Gaborone, la capital del país.
El consumo de CAT se suma a un contexto de incremento en el abuso de sustancias en África, como cocaína y metanfetaminas, según el Informe Mundial de Drogas 2023. Aunque Botsuana es un país de ingresos medios, su posición geográfica lo convierte en ruta de tránsito para traficantes. Esto facilita el acceso a drogas y complica la lucha contra el narcotráfico, agravando problemas sociales como la prostitución y el VIH, cuya prevalencia alcanza el 20,3%.
Organizaciones como Drug Free is The New Cool trabajan en la rehabilitación de afectados. La respuesta del Gobierno, que declaró la sustancia ilegal apenas en mayo de 2024, llega tarde frente al impacto social de la CAT, que ya ha dejado una huella significativa en la juventud botsuana.
Una organización científica dedicada al estudio y control de las Enfermedades Infecciosas en el mundo, zoonosis emergentes y medicina tropical y del viajero.
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