15 septiembre, 2021

El carbunco bacteridiano, una zoonosis olvidada

Por Laure Fourrier1 y Santiago Vega García2

1 Graduada en Veterinaria. 2Instituto de Ciencias Biomédicas, Facultad de Veterinaria, Universidad Cardenal Herrera-CEU, CEU Universities, Alfara del Patriarca, Spain.

 

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Introducción

 

Entre la pandemia de COVID19 que estamos viviendo y los brotes de fiebre del Nilo Occidental que están apareciendo en España, especialmente en Andalucía, las zoonosis están cada vez más en el centro de la actualidad. Sin embargo, no hay que olvidarse que las zoonosis no sólo son víricas, sino que también pueden ser bacterianas y que también están de actualidad.

 

En octubre de 2019, un ganadero de ovejas y vacas de Teruel se infectó con carbunco bacteridiano. Era el segundo caso notificado de esta enfermedad en España en 2019 tras otro caso cutáneo detectado cuatro meses antes en otro ganadero, también en Teruel (1,2/boletines epidemiológicos 39,40 y 23).

 

Desde entonces no había tenido ningún otro episodio de carbunco en España hasta el pasado 1 de septiembre, cuando la Red de Alerta Sanitaria Veterinaria (Rasve) del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) notificaba un foco de carbunco bacteridiano (también conocido como ántrax) en Malagón (Ciudad Real), en Castilla-La Mancha, que ha afectado a una explotación con 340 bovinos susceptibles, de los cuales 26 han muerto.

 

Simultáneamente, la Gerencia del Área de Salud de Don Benito y Villanueva de la Serena de la Consejería de Sanidad de Extremadura emitió el pasado 4 de septiembre una alerta epidemiológica tras la aparición de varios posibles casos de ántrax (también conocido como carbunco) en animales y humanos en la región. El martes 7 de septiembre confirmaron otro caso, en esta ocasión se trata de una yegua en la localidad de Navalvillar de Pela.

 

En el año 2017 sólo se declaró 1 caso probable de carbunco. En 2018 se notificaron 3 casos, uno se confirmó y los otros dos fueron casos probables.

 

El caso probable de 2017 fue un hombre de 49 años que se caracterizó como carbunco cutáneo. Castilla y León notificó en 2018 un caso probable en un hombre de 38 años de edad. Ese mismo año, Extremadura notificó un caso probable y otro confirmado en dos hombres de 50 años. Todos con presentación cutánea de la enfermedad. Todos los casos tenían como antecedentes epidemiológicos el contacto con ganado o trabajos en el campo. Desde el año 2012 se han notificado un total de 18 casos de carbunco. La mayoría de los casos se clasificaron como probables de acuerdo con la clínica y el antecedente epidemiológico de exposición y no se llegan a confirmar.

 

En estos días (10 y 13 de septiembre), el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) ha confirmado otros 5 nuevos focos de carbunco en Extremadura. Con estos focos ascenderían a 6 los notificados oficialmente en la región, todos localizados en la provincia de Badajoz. Concretamente en Navalvillar de Pela (5 de ellos), y en Talarrubias (1). El número de caballos muertos con síntomas compatibles con carbunco hasta la fecha podría situarse en los 12 o 13.

 

A pesar de que los tres primeros focos solo afectaban a equino, la última información facilitada por el MAPA, confirma la llegada del carbunco al ganado bovino, habiéndose detectado 3 nuevos focos en esta especie, con al menos 4 animales afectados. Respecto a las personas afectadas, el viernes 10 de septiembre, José María Vergeles, vicepresidente segundo y consejero de Sanidad y Servicios Sociales de la Junta de Extremadura confirmaba en rueda de prensa la existencia de una persona afectada por ántrax en la región, se trataría de un veterinario que ha presentado síntomas compatibles con carbunco tras tratar a un animal sospechoso, la persona se encuentra afectada por la forma cutánea del carbunco, leve, y está recibiendo tratamiento.

 

Además, centrándonos en Europa, la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), recoge que, en 2019, se dieron brotes de carbunco bacteridiano en animales, tanto recurrentes como de primera aparición, en Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Macedonia, Hungría, Italia, Rumania y Francia. En 2020, se notificaron casos en Azerbaiyán, Croacia, Rumania e Italia (3).

 

El carbunco bacteridiano es una enfermedad zoonótica, aguda y grave, que afecta principalmente a rumiantes pero que también puede afectar a la mayoría de los mamíferos, incluidos los humanos. Es de declaración obligatoria ante la OIE, y «también lo es bajo la legislación europea y española» (1), tanto en animales como en humanos. Está causada por Bacillus anthracis, una bacteria Gram positiva, capsulada, aeróbica y esporulada, cuyo nombre deriva del término griego «anthrakis» que significa carbón debido a las lesiones cutáneas que provoca la forma epidérmica en las personas infectadas (Figura 1) (4,5).

 

Figura 1. Cadenas de bacterias Bacillus anthracis con tinción Gram.

Figura 1. Cadenas de bacterias Bacillus anthracis con tinción Gram. Fuente: https://phil.cdc.gov/Details.aspx?pid=2105

 

 

Como la esporulación requiere la presencia de oxígeno, el microorganismo se encuentra en su forma vegetativa en el cuerpo del animal, al tratarse de un ambiente anaeróbico (6). Las esporas son muy resistentes, y suelen encontrarse en el suelo pudiendo sobrevivir varias décadas en el ambiente, siendo ésta la principal fuente de contaminación de los rumiantes (Figura 2) (7). La patogenicidad de Bacillus anthracis está vinculada principalmente a dos factores, la toxina y la cápsula (7).

 

 

Figura 2. Imagen de microscopio electrónico de barrido, coloreada digitalmente, de esporas de la cepa Sterne de Bacillus anthracis.

Figura 2. Imagen de microscopio electrónico de barrido, coloreada digitalmente, de esporas de la cepa Sterne de Bacillus anthracis. Fuente: https://phil.cdc.gov/Details.aspx?pid=10123

 

 

El patógeno está presente en todos los continentes excepto la Antártida, siendo enzoótico en la mayoría de los países de África y Asia, en algunos estados de Europa y América y en algunas zonas de Australia. En otras naciones, esta patología aparece de manera esporádica generalmente debido a cambios climáticos que hacen que la espora emerja en la superficie del suelo, facilitando su ingestión por parte de rumiantes (4,6).

 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) (8), una zoonosis es cualquier enfermedad o infección que se transmite de animales a hombres y viceversa, siendo el papel de los animales importante en el mantenimiento de la enfermedad en la naturaleza. De ahí, surge la importancia del concepto One Health, Una sola Salud que defiende que «la salud humana y la sanidad animal son interdependientes y están vinculadas a los ecosistemas en los cuales coexisten» (9). Varios autores coinciden en calificar el carbunco bacteridiano de zoonosis descuidada (10-12). Olvidada porque afecta principalmente a poblaciones pobres que suelen vivir próximas al ganado o a especies de animales salvajes, y en zonas en las que el acceso a la sanidad no está disponible. Además, los brotes suelen darse mayoritariamente en países en vía de desarrollo (10). Esto crea una falsa sensación de seguridad en países desarrollados, en los que pueden dejar de tomarse medidas de prevención y a veces surgen de nuevo casos en ciertas regiones (13). La OMS estima que entre 20 000 y 100 000 casos se dan en humanos anualmente en todo el mundo (13).

 

Esta enfermedad no es nueva, ya en la Antigüedad se pueden encontrar numerosas menciones al carbunco bacteridiano. En China, en los años próximos al 3000 A.C., hay referencias de casos clínicos coincidentes con su sintomatología. En Europa varios libros recogen el conocimiento que se tenía de la enfermedad entre los años 1491 y 1190 A.C. (7). La Biblia también hace referencia a esta patología en el libro del Éxodo (9:9) cuando describe una de las plagas que Dios mandó a Egipto (7,14). En el siglo XIV, el carbunco bacteridiano se extendió esencialmente en Alemania, y más tarde, a lo largo del siglo XVII, se dispersó por Rusia y Europa Central (14). En 1876, Koch, médico y microbiólogo alemán, aísla, clasifica y denomina al bacilo responsable del carbunco bacteridiano como Bacillus anthracis. Además, usa este agente microbiano para establecer los famosos postulados de Henle-Koch (7,14,15). En 1881, Louis Pasteur emprende la preparación de una vacuna constituida por bacterias atenuadas de carbunco bacteridiano. El mismo año en Pouilly-le-Fort, 24 ovejas, una cabra y seis vacas son inoculadas dos veces con la vacuna y posteriormente con una dosis de Bacillus anthracis. Esta misma dosis, se inocula al grupo control: 25 animales sin vacunar. Todos los animales vacunados sobreviven al experimento, mientras que todos los del grupo control mueren (Figura 3) (7,15).

 

Figura 3. Experimentación con el virus del carbunco bacteridiano: “Le Pelerin”, 1922. Homenaje a Louis Pasteur. Dibujo de Damblans.

Figura 3. Experimentación con el virus del carbunco bacteridiano: “Le Pelerin”, 1922. Homenaje a Louis Pasteur. Dibujo de Damblans. Fuente: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2732445/

 

 

A partir de entonces, se fueron desarrollando más vacunas. En 1937, Max Sterne consigue una vacuna con esporas vivas de Bacillus anthracis para animales que aún hoy se sigue usando en muchos países. Gracias a la vacunación rutinaria de los animales frente al carbunco bacteridiano y a la mejora de los procedimientos del procesado de productos animales, el número de casos de carbunco bacteridiano en ganado y humanos disminuyó (13,15). Además, en los años 50, se crea la primera vacuna frente al carbunco bacteridiano para humanos, posteriormente remplazada en los años 70 por otra más actualizada, siendo esencialmente la misma vacuna utilizada hoy (15).

 

 

CARBUNCO BACTERIDIANO Y SALUD ANIMAL

 

El carbunco bacteridiano es una enfermedad grave, con consecuencias significativas sobre la vida de los animales, especialmente de los rumiantes. Su principal vía de infección es por ingestión de esporas en el suelo o en el pienso. Sin embargo, también pueden entrar las esporas por inhalación o a través de heridas en la piel, germinando y causando la patología en el animal. El rumiante suele morir de manera súbita sin ningún signo de enfermedad, aunque en la «forma aguda […] puede haber fiebre alta, temblores musculares y dificultad para respirar justo antes del colapso y muerte del animal» (Figura 4) (4).

 

Figura 4. Postura y condición corporal típicas de un nyala que murió de carbunco bacteridiano [fotografía]. Fuente: Bengis RG y Frean J., 2014 (13).

En el cadáver, se pueden observar sangrados oscuros que no suelen coagular en los orificios corporales (nariz, oreja, boca y ano) (Figura 5), pudiendo ser otra vía de transmisión por medio de los insectos que, tras estar en contacto con la sangre, pueden transmitir la bacteria a otros animales (4,6,13).

 

Figura 5. Epistaxis en antílope.
Fuente: http://www.cfsph.iastate.edu/DiseaseInfo/disease.php?name=anthrax&lang=en

 

Además, se pueden observar petequias y equimosis en áreas no pigmentadas de la piel o sin vello, y edemas pulmonares y mediastínicos extensos. Otras lesiones macroscópicas observadas en herbívoros que padecieron carbunco bacteridiano septicémico son edema generalizado, hemorragias, como se puede observar en la Figura 6, y necrosis (13).

 

Figura 6. Hemorragias cutáneas, muslo interno de un kudú mayor [fotografía]. Fuente: Bengis RG y Frean J., 2014 (13).

 

En el caso de los caballos, y ocasionalmente en rumiantes, se pueden apreciar signos clínicos como cólicos, fiebre, depresión, hinchazón, furúnculos en cuello, tórax, abdomen y extremidades, cerca de cuatro días antes de la muerte. Los carnívoros pueden infectarse, aunque los brotes son más raros y estos presentan síntomas que incluyen fiebre y calambres, siendo posible la recuperación (4,6).

 

Brotes de carbunco bacteridiano en fauna salvaje pueden amenazar más aún la supervivencia de ciertas especies, así, cuando los guepardos se infectan, suelen morir y son animales que forman parte de la categoría de especies «vulnerables» según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) (16). La fauna silvestre puede infectarse por ingerir las esporas del suelo, por alimentarse de animales contaminados o por contagio mediante moscas (13). Por otra parte, en ciertos lugares, la fauna silvestre y el ganado pueden compartir zonas de pastoreo pasándose así la enfermedad el uno al otro, y de éstos, potencialmente al hombre (11).

 

LAS CONSECUENCIAS EN SALUD PÚBLICA

 

El contagio en humanos se suele dar de cuatro maneras diferentes:

 

  • por contacto con sangre y descargas de animales infectados, con suelo, aguas, alimentos para animales y subproductos de origen animal contaminados;
  • por ingestión de carne cruda o poco hecha o de productos lácteos crudos procedentes de animales infectados;
  • por inhalación de esporas, que se pueden encontrar en lana, polvo, cuero o por acción bioterrorista (4,6);
  • por inyección: se describió recientemente en el norte de Europa, al observarse la transmisión de la enfermedad por inyección de heroína contaminada con esporas de Bacillus anthracis tras haber sido transportada en pieles de cabra contaminadas (17,18).

 

No se ha descrito transmisión de la enfermedad entre personas (17).

 

Estas diferentes formas de contaminación determinan cuatro manifestaciones del carbunco bacteridiano en el hombre:

 

Carbunco cutáneo:

es la presentación clínica más habitual en el ser humano representando el 95-98% de los casos. Para que se produzca esta forma, es necesaria la presencia de un corte o de una herida por donde puede penetrar la espora, ya que ésta no es capaz de atravesar la piel intacta. En el lugar de penetración empieza la germinación de la espora y se dan las primeras lesiones cutáneas: vesícula llena de líquido y edematización de los tejidos blandos adyacentes. La vesícula acaba rompiéndose y se produce necrosis localizada que se transformará en cicatriz negra como puede apreciarse en la Figura 7.

 

Figura 7. Ántrax cutáneo en etapa aguda (izquierda) y convaleciente (derecha) [fotografía]. Fuente: Bengis RG y Frean J., 2014 (13).

 

También pueden aparecer otros síntomas como malestar general, hipertermia, linfadenopatías y linfangitis. Tras la aparición de la cicatriz, unos siete – diez días tras el inicio, el 80% de los casos suele evolucionar hacia la curación. El 20% restante puede presentar bacteriemia y toxemia por la extensión progresiva de la enfermedad hacia los ganglios linfáticos regionales (6,7). Esto ocurre cuando no se le administra tratamiento al enfermo; sin embargo, con una terapia adecuada, casi todos los pacientes de carbunco cutáneo sobreviven (17).

 

Carbunco gastrointestinal:

aparece tras la ingestión del microorganismo presente en agua o comida contaminada. Hay dos tipos de presentación clínica:

 

  • Orofaríngea: los síntomas y signos principales son dolor de garganta, disfagia, fiebre, linfadenopatías regionales en el cuello, y toxemia. Aunque el individuo infectado reciba un tratamiento adecuado, la tasa de mortalidad se eleva a un 40- 50% (6,17).
  • Intestinal: los síntomas son náuseas, vómitos, diarrea sanguinolenta, fiebre, hematemesis y ascitis. A no ser que el tratamiento se administre tempranamente, el individuo desarrollará toxemia y septicemia y acabará muriendo (6).

 

Carbunco inhalatorio:

es la forma más rara y severa. Debido a su ingreso por vía inhalatoria y a su pequeño tamaño, las esporas llegan hasta los alveolos y no pueden eliminarse con los mecanismos de protección de las vías respiratorias. Una vez allí, son fagocitadas por macrófagos que las transportan a los nódulos linfáticos mediastínicos donde germinan, se multiplican y producen las toxinas. Esta forma clínica tiene dos fases. En la primera, aparece fiebre moderada, malestar, mialgia y tos no productiva de aparición repentina. En la segunda, se produce disnea aguda, diaforesis y cianosis, taquicardia y taquipnea. La muerte se suele producir en las 24 horas de aparición de esta fase (6). Sin tratamiento, la tasa de supervivencia se encuentra alrededor del 10- 15%, pero con un tratamiento agresivo, puede subir hasta el 55% (17).

 

Tanto el carbunco gastrointestinal como el cutáneo y el inhalatorio pueden generar meningitis con una tasa de mortalidad cercana al 100% de los casos (6).

 

 

Carbunco por inyección:

recientemente descubierto, presenta síntomas similares al de la forma cutánea, pero se disemina con mayor velocidad en el organismo y son más complejos el diagnóstico y el tratamiento que en el carbunco cutáneo. Las manifestaciones clínicas incluyen fiebre, escalofríos, aparición de pequeñas ampollas o hinchazón en la zona de inyección, «forúnculo cutáneo sin dolor con centro negro» (17), inflamación en el contorno del forúnculo, «abscesos en las capas más profundas de la piel o en el músculo donde se inyecta la droga» (17). Es necesario tener en cuenta que las infecciones cutáneas en la zona de inyección, asociadas a la administración de droga, suelen ser comunes y no siempre están ligadas a Bacillus anthracis (17). La tasa media de letalidad encontrada en esta forma clínica asociada a heroína contaminada fue muy variable oscilando entre 33% y 0% en algunos hospitales (19).

 

En la mayoría de los países desarrollados, la enfermedad es esporádica e infrecuente, apareciendo mayoritariamente en personas que están en contacto o que trabajan con animales (veterinarios, ganaderos) o con productos de origen animal (17). Además, tanto en animales domésticos como en humanos, el carbunco bacteridiano se da mayoritariamente en regiones de África, Asia y Oriente Medio en las que las medidas de control en animales son inadecuadas (19).

 

Por otro lado, es importante destacar el papel de arma biológica que puede tener este patógeno. Hay pruebas de que, durante la Primera Guerra Mundial, el ejército alemán usó el bacilo para infectar secretamente el ganado y la alimentación animal que los socios neutrales comerciaban con los aliados. Entre 1917 y 1918 murieron 200 mulas por la infección del ganado argentino destinado al negocio con los aliados. Este fue el primer uso deliberado conocido de Bacillus anthracis como acto de agresión (15). Más tarde en 1979, en Sverdlosk (URSS), un escape accidental de esporas de Bacillus anthracis de un laboratorio militar causó la infección de 94 personas y la muerte de 64 de ellas (20).

 

En Sudáfrica, entre 1978 y 1980, el partido Nacional de Sudáfrica y el régimen de Apartheid, introdujeron voluntariamente Bacillus anthracis en los países adyacentes entre los que se encuentra Zimbabue. Los brotes se dieron especialmente en las Tribal Trust Lands. Produjo escasez de alimentos por la muerte de miles de bovinos y la infección de 10.738 personas, de las cuales 182 fallecieron (20). En 2001, en Estados Unidos, tras el atentado de las torres gemelas, cuatro cartas contaminadas por carbunco bacteridiano fueron mandadas por correo a la National Broadcasting Company (NBC), al New York Post y a los senadores Tom Daschle y Patrick Leahy (Figura 8). Este acto terrorista causó la contaminación de 22 personas (11 casos cutáneos y 11 casos inhalatorios) y la muerte de cinco de ellas (7,20).

 

Figura 8. Técnico de laboratorio que sostiene la carta con Bacillus anthracis dirigida al senador Leahy después de abrirla de manera segura en el laboratorio de investigación biomédica de Fort Detrick del Ejército de los Estados Unidos en noviembre de 2001.
Fuente: https://www.fbi.gov/history/famous-cases/amerithrax-or-anthrax-investigation

 

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y el National Institute of Allergy and Infectious Diseases (NIAID) clasifican los agentes biológicos en tres categorías: A, B y C. Bacillus anthracis forma parte de la categoría A que incluye los agentes de mayor prioridad debido a su facilidad de difusión, sus altas tasas de mortalidad y su potencial epidémico (21). Es una buena arma bioterrorista por la facilidad con la que se pueden encontrar esporas en la naturaleza y con la posibilidad de generarlas en un laboratorio, por la gran resistencia de las esporas frente a las temperaturas, presiones, pH, radiaciones ionizantes y su capacidad de perdurar décadas en el ambiente tanto en el agua, como en el suelo o en superficies (5,17). El carbunco bacteridiano podría volver a emplearse como arma bioterrorista en la actualidad. Las esporas podrían liberarse silenciosamente sin que nadie lo notase. Su pequeño tamaño hace que los humanos no sean capaces de verlas, olerlas ni saborearlas. La liberación de estas esporas podría hacerse mediante polvos, aerosoles, alimentos y agua (17). Un informe de 1993 de la U.S. Congressional Office of Technology Assessment estima que la liberación en aerosol de 100 kg de esporas de carbunco bacteridiano contra el viento de Washington D.C. podría provocar la muerte de entre 130 000 y tres millones de personas (20).

 

 

LAS CONSECUENCIAS ECONÓMICAS

 

La ganadería es un pilar de las sociedades humanas. Provee alimentos a las poblaciones, pero también riqueza a los países gracias al comercio. El carbunco bacteridiano «fue en todo el mundo una de las principales causas de mortalidad incontrolada de bovinos, ovinos, caprinos, equinos y porcinos, con episodios de extensión al ser humano» (13). Afortunadamente, la aparición de la vacuna Sterne produjo entre 1930 y 1980 una disminución de los brotes en el ganado, pero no su desaparición (13). No se conocen con exactitud ni la carga general de morbilidad, ni el impacto económico de la enfermedad en el ganado, pero se estima que mueren cientos de miles de animales anualmente (22). En 2016, en la región autónoma de Yamal en Rusia, hubo un brote de carbunco bacteridiano entre los pueblos indígenas Nenet migratorios. Fue debido a la descongelación y exposición de antiguos cementerios de carbunco bacteridiano durante un episodio climático caluroso sin precedentes que condujo a un brote de la enfermedad en renos (12). Este episodio provocó pérdidas económicas masivas, siendo además una amenaza para los pastores tradicionales al perder un medio de sustento y provocar pérdidas humanas (11,22). Aunque la incidencia de carbunco bacteridiano haya disminuido considerablemente en los países desarrollados, los países en desarrollo, cuya economía sigue siendo muy dependiente de la agricultura, siguen sufriendo esta enfermedad (5,19). En zonas endémicas de carbunco bacteridiano, la alta tasa de mortalidad en el ganado puede alterar la subsistencia de las familias y debilitar el sector agrícola local (23). Las comunidades dependientes de ganado ven su supervivencia fuertemente ligada a la salud de sus animales. Si ellos enferman, la decisión sobre la eliminación del animal a veces entra en conflicto con la necesidad de consumir este recurso o recuperar la pérdida financiera vendiéndolo y exponiendo así a la comunidad a la enfermedad (11,12,23,24). De este modo, en Bangladesh en 2010, más de 600 personas fallecieron en un brote de carbunco bacteridiano tras consumir carne de ganado contaminada y en Orissa (India), en 2013, varias personas fallecieron tras ingerir carne de cabra infectada (5). A nivel de bioterrorismo, un ataque causaría daños tanto humanos como económicos. Así, los ataques de 2001 tuvieron un elevado coste económico, millones de dólares, por el proceso de descontaminación respecto al número de víctimas humanas: cinco (Figura 9) (25).

 

Figura 9. Los miembros de un equipo de respuesta a materiales peligrosos ayudan a quitar un traje de materiales peligrosos de un investigador que había salido de la oficina de correos de Estados Unidos en West Trenton, Nueva Jersey, el 25 de octubre de 2001. Fuente: https://www.npr.org/2011/02/15/93170200/timeline-how-the-anthrax-terror-unfolded?t=1602517835147

 

 

CARBUNCO BACTERIDIANO Y ONE HEALTH

 

Tras conocer las consecuencias de la enfermedad y ver la relación que tienen entre ellas, se entiende que el carbunco bacteridiano encaja perfectamente con el concepto One Health. Ilustra la relación entre la salud humana y animal por su carácter zoonótico, y también el vínculo entre salud humana, salud animal y el medio ambiente (11). Efectivamente, «la epidemiología del carbunco bacteridiano tiene un componente ambiental» (13), las esporas sobreviven mejor en suelos alcalinos ricos en calcio con un contenido de humedad y orgánico relativamente alto, generando patrones de persistencia a nivel de paisaje (5,11,13). Factores climáticos como la temperatura y las lluvias tienen un papel importante en la incidencia de casos (5,22). Algunas epizootias se han asociado con sequía, fuertes lluvias o inundaciones (19,20). Además, los brotes siguen tendencias estacionales (11). Por lo tanto, el carbunco bacteridiano está ligado al medio ambiente, y el cambio climático que está viviendo ahora el planeta podría probablemente modificar la distribución y la carga de Bacillus anthracis (11,22). Así, han vuelto a surgir brotes en zonas donde no se habían notificado casos durante años, como sucedió con el brote de la región de Yamal en Rusia en 2016, mencionado anteriormente, en la cual habían pasado 75 años sin ningún caso (22).

 

PREVENCIÓN Y CONTROL DEL CARBUNCO BACTERIDIANO

 

Reducir la contaminación ambiental es una de las principales medidas de control y prevención para preservar la salud de los animales y también la de los humanos. La principal fuente de contaminación ambiental por esporas de carbunco bacteridiano proviene de cadáveres de animales que han muerto de esta dolencia (13). Cuando un animal fallece por carbunco bacteridiano suele presentar sangrados que pueden promover una difusión de la enfermedad por medio de insectos, que pasan de la sangre a la vegetación cercana, depositando vómitos infecciosos o gotas fecales, o bien van a picar a otros seres vivos (13). Los cadáveres también son consumidos por carroñeros, esto genera que los bacilos estén expuestos al oxígeno favoreciendo la esporulación. La mayoría de las esporas se quedarán en el lugar de muerte del animal, pero una parte puede verse diseminada por el viento, escurrimientos de agua o los propios carroñeros (Figura 10) (13).

 

Figura 10. Búfalo muerto contaminando una corriente de agua.
Fuente: Bengis RG y Frean J., 2014 (13).

 

Así, una de las medidas de profilaxis es la gestión de los cadáveres (13). Primero, para prevenir la esporulación y la contaminación de la zona, es primordial no abrir las carcasas de animales que se sospeche hayan muerto por Bacillus anthracis (4,19). Posteriormente, se tiene que impedir el acceso de los carroñeros al cadáver, eliminando el cuerpo del animal. Lo mejor es incinerarlo. Otro método para deshacerse del animal muerto es el entierro profundo (al menos a dos metros y con cal viva preferiblemente); aunque así no se evita la posibilidad de que la carcasa provoque nuevos casos de carbunco bacteridiano si se desentierra posteriormente o que resurjan esporas a la superficie (Figura 11) (4,13,19).

 

Figura 11. Foto del entierro de cadáveres animales. Fuente: http://www.cfsph.iastate.edu/DiseaseInfo/disease.php?name=anthrax&lang=en

 

Desafortunadamente, en ciertas zonas endémicas, estas medidas no pueden llevarse a cabo por la falta de recursos económicos o por las condiciones del terreno (inundado, rocoso, congelado). Las poblaciones suelen dejar los cadáveres pudrirse o bien los tiran en ríos participando en la persistencia de la enfermedad en el medio ambiente (12). En dichos países, una potencial solución podría ser el empleo de bolsas para animales hechas de plástico sellable de alta resistencia. Este procedimiento debería aislar el cadáver y, en muchos casos, el calentamiento al sol y la rápida putrefacción deberían destruir la bacteria vegetativa. Si esto pasará, el cuerpo del animal ya no sería una fuente de contaminación debido a que las esporas no se formarían. Posteriormente, se podría retirar la bolsa y exponer los restos a los carroñeros que lo eliminarían a menor coste (12). También se puede usar repelente para evitar la diseminación por parte de insectos (19). En caso de contaminación, es muy importante limpiar y desinfectar graneros, corrales y equipos (4,19). En el caso del suelo, una vez éste ha sido contaminado, es muy difícil su descontaminación, pero a veces, se han empleado procedimientos como la remoción del suelo y/o el tratamiento con formaldehído (19).

 

La vacunación de los animales es otra medida profiláctica relevante para reducir la carga y romper el ciclo de contaminación de Bacillus anthracis (13,23). Ésta es muy importante en las zonas en las que el carbunco bacteridiano es endémico (18). Es un método económico y altamente efectivo para mantener la inmunidad de rebaño en el ganado, siendo necesario repetirlo anualmente antes de la época en la que suelen producirse los brotes. Debe tenerse cuidado al emplear estas vacunas en los caprinos, las llamas y los caballos miniatura porque estos animales pueden desarrollar reacciones severas (13,19). En el caso de que se declare un brote de carbunco bacteridiano en animales, es importante lanzar una campaña de vacunación dirigida al ganado en riesgo inmediato (13). En África subsahariana, Asia oriental y Asia meridional, las tasas de vacunación son extremadamente bajas a pesar de que la mitad del ganado esté en riesgo. Mejorar la vacunación preventiva en zonas hiperendémicas subvacunadas, particularmente Afganistán, Bangladesh, Etiopía, Sudáfrica, Turquía, y Zimbabue, podría contribuir al control de los brotes de carbunco bacteridiano (11). La vacunación de la fauna silvestre también es relevante por lo explicado anteriormente (13). Además, es importante controlar el movimiento de animales porque la circulación incontrolada de éstos, cuando se desconoce si han sido vacunados o no, a una zona vacunada puede generar la aparición de nuevos brotes y echar abajo todo el trabajo realizado (24). Cuando se dan brotes, es necesaria la cuarentena y el confinamiento para evitar el desplazamiento de animales o productos animales potencialmente infectados (10,22).

 

La vigilancia y el diagnóstico de la enfermedad son esenciales para el control y la prevención (23). Un diagnóstico rápido y preciso es vital para el tratamiento a tiempo de la enfermedad y/o la elaboración de estrategias para evitar la mayor dispersión de Bacillus anthracis. La vigilancia activa puede ayudar a minimizar la emergencia de brotes, y puede mejorarse con el desarrollo de un sistema organizado de información en el que participen los servicios de salud locales (de animales y humanos) informando de los casos nuevos y en el que se realicen cursos de formación, y se distribuyan equipos y recursos (5,23). Compartir estos datos de vigilancia permite mejorar la visibilidad de la bacteria en el mundo. Regiones en las que no se han notificado casos en animales, pero sí en humanos, indican la presencia de la enfermedad en animales (22). La modelización espacial del carbunco bacteridiano puede ayudar a mejorar la identificación y prevención de zonas de alto riesgo para la enfermedad (23).

 

Otro punto esencial es la educación de la población. Las campañas de sensibilización pública son muy importantes y las comunidades locales deberían estar informadas de cuando se detecta un brote, de cómo prevenir esta enfermedad en el ganado y del riesgo zoonótico que representa, advirtiéndoles de que no manipulen o consuman cadáveres de animales muertos por carbunco bacteridiano. Es necesario que las prácticas culturales que puedan favorecer la transmisión del patógeno, tales como el uso de cadáveres contaminados para la comida, pieles o cuernos, sean desanimadas con campañas educativas y sanitarias a largo plazo (13). Estas medidas deberían ir complementadas con otras como incentivos financieros o compensaciones por la pérdida de animales para evitar tales comportamientos y favorecer la notificación de casos, la eliminación correcta de los cadáveres y el uso de la vacunación (22). En las áreas en las que Bacillus anthracis es prevalente o ha sido ya descrito, el personal médico de clínicas y hospitales debería estar informado de la aparición de nuevos casos y recibir información periódica recordándoles las diferentes presentaciones y síntomas de la enfermedad en humanos (13).

 

 

TRATAMIENTO DEL CARBUNCO BACTERIDIANO

 

En caso de haber sido contaminado, el tratamiento consiste en una terapia antibiótica en humanos y en animales. Sin embargo, y pese a que sea bastante eficiente, no suele dar tiempo a iniciar el tratamiento en herbívoros porque los síntomas suelen aparecer de manera repentina y preceden a la muerte en poco tiempo (4,13). Los carnívoros, por tener un curso menos agudo, podrían ser tratados. Así, en África meridional, leones y leopardos con signos clínicos típicos (cara y labios hinchados (Figura 12)) fueron tratados con éxito con dosis altas de penicilina de acción prolongada o tetraciclinas.

 

Figura 12. Leona mostrando hinchazón edematosa facial.
Fuente: Bengis RG y Frean J., 2014 (13).

 

El tratamiento profiláctico también puede verse indicado previo al movimiento de animales fuera de una zona de brote. La vacuna viva atenuada y los antibióticos no deben nunca darse de manera conjunta, hay que esperar 14 días después de la administración de antibióticos para vacunar (13,19). En humanos, la tasa de supervivencia dependerá del tipo de carbunco bacteridiano y de la rapidez con la que se inicie el tratamiento, especialmente en caso de enfermedad sistémica. Éste dependerá de la gravedad de la infección y podrá ir desde antibióticos orales a antibióticos intravenosos, cirugías y amputaciones según lo necesario. Todos los casos de carbunco bacteridiano inhalatorio precisarán de soporte respiratorio. En algunos casos, se podrán administrar antitoxinas o vacunaciones post-exposición (18). Los antibióticos que suelen emplearse en el tratamiento de esta enfermedad son la ciprofloxacina y la doxiciclina, y suelen administrarse de manera conjunta (18). Los antibióticos sólo son eficaces frente a la forma vegetativa de Bacillus anthracis, y en la forma inhalatoria del carbunco bacteridiano, se aconseja administrar el tratamiento al menos 60 días debido a que las esporas pueden permanecer latentes en los pulmones y germinar durante este periodo. Las otras formas de carbunco bacteridiano suelen tener un periodo de tratamiento menor ya que las esporas residuales no son una preocupación (19).

 

 

CONCLUSIÓN

 

El carbunco bacteridiano, zoonosis bacteriana ligada al medio ambiente, es una enfermedad de actualidad mundial, presente en Europa y en España, que resurge esporádicamente. Sus consecuencias, tanto a nivel sanitario como económico, pueden ser muy graves. En consecuencia, para luchar eficazmente frente al carbunco bacteridiano, hay que usar un enfoque One Health para así prevenir la enfermedad en animales, humanos y en el medio ambiente, un área clave olvidada. Con esta enfermedad, se realza la importancia del médico veterinario en la prevención y el control de patologías de origen animal, y se aprecia uno de los aspectos de su papel como garante de la salud pública, ya que como dice el lema veterinario:

 

Hygia pecoris, salus populis, la higiene del ganado, la salud del pueblo.

 

 

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