19 julio, 2020

Medusas más frecuentes en España

¿POR QUÉ APARECEN LAS PLAGAS DE MEDUSAS?

En nuestro litoral viven alrededor de 200 medusas. La mayoría de ellas son de tamaño casi microscópico y forman parte del plancton. Solo unas pocas causan problemas en nuestras playas. Son uno de los animales más primitivos y están en la tierra desde hace más de 500 millones de años. La mayoría de ellas son de vida costera ya que necesitan del fondo marino para completar su ciclo biológico y únicamente algunas de ellas viven en mar abierto alejadas de la costa. Sin embargo, todas ellas, por la acción de vientos y corrientes pueden llegar a nuestras playas. Existen medusas de aguas más cálidas y otras son más frecuentes en aguas más frías. En realidad, el problema que generan no es por su abundancia sino por coincidir en el tiempo con la presencia de turistas. Así, hay especies que son incluso más abundantes en invierno que en verano pero pasan desapercibidas al no coincidir con bañistas en ese momento y generan problemas en verano, que es precisamente cuando son menos abundantes.

¿VAN A INCREMENTARSE LAS PLAGAS?

Son diversas las opiniones a este respecto pero si analizamos los factores que hacen que proliferen las medusas todo hace pensar que sí. Las grandes proliferaciones de medusas se producen por:

  1. La llegada al mar de contaminantes orgánicos, especialmente de fertilizantes agrícolas. La agricultura intensiva hace un uso indiscriminado de fertilizantes para aumentar la producción de las cosechas. Estos fertilizantes por efecto de la lluvia y la escorrentía terminan llegando al mar por ríos y ramblas provocando el mismo efecto que producen en tierra: un aumento de la producción. Estamos abonando el mar y se produce un aumento de las cantidades de microalgas del plancton (las plantas) que a su vez llevan a un aumento del zooplancton. Tenemos así un gran aumento del alimento que necesitan las medusas que permite sostenes enormes poblaciones de estas.
  2. El efecto de la sobrepesca. Es una realidad que tenemos sobreexplotados los recursos pesqueros de nuestros mares. Gran cantidad de peces se alimentan del mismo recurso que las medusas y esta sobreexplotación hace que no puedan servir para competir con ellas por el alimento, estando de este modo todo el alimento disponible para ellas.
  3. La sobrepesca igualmente reduce el número de predadores que tienen las medusas ya sea directa o indirectamente como ocurre con el caso de las tortugas.

CUÁLES SON LAS MEDUSAS MAS FRECUENTES Y SU PELIGROSIDAD

En nuestras aguas hay algunas especies peligrosas de medusas, pero no son tan dañinas como las existentes en otras zonas marinas, que pueden producir la muerte. Afortunadamente en nuestras costas no encontramos medusas que puedan definirse como de picadura mortal.

Vamos a describir las más frecuentes:

Physalis physalis. Carabela Portuguesa.

  • Se trata en realidad de una colonia de organismos. Cada uno de ellos especializado en una función. Uno de ellos, el neumatóforo acumula gas que da flotabilidad a la colonia. Otros se encargan de la defensa de la misma, de la captura de alimento, etc. Posee unos largos filamentos de hasta 20 metros que utiliza para capturar el alimento y con los que podemos rozarnos con facilidad.
  • Se trata de una especie atlántica y en nuestro país puede aparecer en las costas del Atlántico y del cantábrico. Ocasionalmente un número puede entrar en el Mediterráneo empujadas por vientos del oeste. Esta entrada suele ocurrir en los meses de febrero y marzo y no es raro poder encontrarlas en las costas andaluzas y murcianas hasta los primeros meses del verano.
  • Los individuos que entran terminan muriendo sin llegar a reproducirse.
  • Peligrosidad elevada. Muy en contra de lo que se piensa su picadura no es mortal.

Pelagia noctiluca, medusa clavel o medusa fluorescente.

  • Pequeña (10 cm).
  • En Mediterráneo y Atlántico
  • Transparente rosácea con tentáculos violáceos.
  • Peligrosidad elevada.

Picadura muy dolorosa, quemadura con ampollas. dolor, intenso picor, eritema y edema de la zona afectada. Habrá eritema y habones urticariales.   De manera más rara y en personas especialmente sensibles a estas picaduras, como lactantes, ancianos o personas con graves enfermedades generales, la sintomatología puede ser de mayor gravedad.

Chrysaora hysoscella. Aguamar o medusa de compases

  • Es de color blanco amarillento y posee un diseño radial (con bandas marrones) sobre la campana, de hasta unos 30 cm. de diámetro y tentáculos largos.
  • Frecuente en Mediterráneo y Atlántico.
  • Peligrosidad elevada.

Su picadura es muy similar a la de Pelagia noctiluca aunque por su tamaño y la longitud de los tentáculos puede afectarnos a más superficie. Sus picaduras causan picor y quemazón al principio e inmediatamente después aparición de lesiones eritematosas y edema, produciéndose verdugones que pueden tardar tiempo en desaparecer.

Carybdea marsupialis, o avispa marina

  • Cubomedusa transparente azulada con campana en forma de caja de unos 3 cm de ancho,  y en las esquinas inferiores hay cuatro tentáculos alargados de hasta 30 cm de largo.
  • Atlántico tropical, pero en los últimos años en zonas del Mediterráneo español.
  • Es muy difícil de ver ya que es completamente transparente.
  • Peligrosidad elevada.

La picadura provoca quemaduras, dolores musculares y articulares e inconsciencia.

Rhizostoma pulmo, Aguamala aguamar.

  • Grande. Campana blanca y de borde azulado de más de 60 cm, sin tentáculo y con 8 brazos.
  • Mediterráneo y Atlántico.
  • Peligrosidad media.

Su picadura es leve, pero puede producir irritaciones. que desaparece espontáneamente en un tiempo corto, pero aún deja un dolor persistente. No sólo por contacto directo con estas medusas o los fragmentos de tentáculos liberados en el agua, sino también por su presencia en aguas de zonas costeras cerradas a mar abierto.

Rhizostoma luteum

  • Es la medusa más grande que podemos encontrar en nuestras aguas.
  • Aparece ocasionalmente y parece ligada a las aguas del estrecho. Algunos años relativamente frecuente en aguas de Andalucía y Murcia.
  • Peligrosidad muy baja.

Por su tamaño genera bastante alarma cuando aparece.

Cotylorhiza tuberculata, medusa huevo frito.

  • Tamaño pequeño (15-20 cm) con campana aplanada con elevación en el centro, y marrón amarillenta.
  • Tentáculos pequeños y baja densidad de células urticantes. Suele ir  rodeada de alevines de peces a los que cobija.
  • Común en todo el Mediterráneo, durante el verano y otoño, formando enjambres de varios km de longitud.
  • Peligrosidad baja.

Picadura con irritación de la piel y picor. A no ser que exista una reacción de tipo alérgico, no requiere atención médica en la mayoría de los casos.

Aurealia Aurita, medusa común.

  • Azulada y translucida, pero no transparente.
  • Con campana en forma de plato y de diámetro hasta los 25 cm, con cuatro gónadas rosadas en forma de herradura.
  • Cosmopolita, más común en el mediterráneo que en el Cantábrico.
  • Peligrosidad pequeña.

Picadura muy leve, con pequeña molestia a modo de quemadura.

Velella velella, medusa velero.

  • Organismo colonial, con flotador discoidal (5 cm) con vela apical, y diferentes pólipos que cuelgan del disco.
  • Atlántico y Mediterráneo.
  • Más frecuente durante el invierno y la primavera.
  • En grandes enjambres.
  • Peligrosidad nula.

Picadura leve, pero se recomienda no tocarlas.

Aequorea forskalea

  • Campana hasta 30 cm, aplanada y de color transparente, con bordes de filamentos finos.
  • Común en aguas del Atlántico, y ocasional en el Mediterráneo, aunque en la actualidad su número va en aumento en aguas de Cataluña y Baleares.
  • Aparece ocasionalmente.
  • Peligrosidad nula.

No produce picaduras.

¿CÓMO VARÍA LA PICADURA DE ESTAS MEDUSAS PELIGROSAS CON LAS PERSONAS?

La picadura de medusa inyecta veneno, que al contacto con la piel,  provoca enrojecimiento, hinchazón y ampollas. La causa es que en este veneno hay una proteína llamada porina que es de acción rápida y perfora agujeros en todo tipo de células. La gravedad de la picadura depende de si el veneno rozó la piel, si ingresó en ella o si penetró en el flujo sanguíneo de la persona.

El grado de envenenamiento  y la variedad de síntomas dependen de:

  1. la superficie expuesta a la picadura,
  2. el peso de la persona y la cantidad de veneno inyectado y
  3. la salud y edad del paciente.

Las personas más susceptibles de incrementar los síntomas son los niños, los adultos de mayor edad y personas asmáticas y alérgicas. En nuestro litoral español no hay especies gelatinosas marinas que provoquen la muerte.

Las medusas están cubiertas de unas células que poseen unos pequeños arponcillos que son los que inyectan el veneno. La picadura, por lo tanto, también va a depender del grosor de nuestra piel. Hay especies que, si bien no atraviesan la piel de nuestras manos y podemos tocarlas sin peligro, sí que nos producen picaduras en zonas de piel más fina como la cara interna de los brazos, el rostro, etc.

Como curiosidad, añadir que el tipo de respuesta que generan en nuestro organismo es como una respuesta alérgica. Hay animales venenosos que cuando nos pican poco a poco nuestro cuerpo se va inmunizando a ese veneno (las abejas por ejemplo… a un apicultor apenas le duele una picadura). Con las medusas ocurre lo contrario… cuanto más nos pican nos hacemos más sensibles.

CÓMO ACTUAR ANTE LA PICADURA DE UNA MEDUSA

Lo primero que debemos hacer es evitar que siga picándonos. Muy posiblemente habrán quedado restos de tentáculos adheridos a nuestra piel. Estos tentáculos están cubiertos de las células urticantes y si nos rascamos o frotamos con una toalla rodarán sobre la misma liberando más veneno y afectando a más superficie.

Lo primero que debemos hacer es eliminar con cuidado todos los restos de tentáculos (con unas pinzas o con guantes ya que pueden afectar a nuestros dedos sobre todo las especies más peligrosas). Lavar la zona con agua salada ya que el agua dulce por fenómenos osmóticos provocará una mayor liberación de veneno.

El mejor remedio de uso inmediato es aplicar frío intenso sobre la zona afectada (hielo metido en una bolsa para evitar el contacto del agua dulce). El hielo por una parte nos calmará el dolor, pero por otra y esto es lo más importante, degrada el veneno y hará que su efecto sea menor. Si aplicamos hielo antes de que transcurran 5 o 10 minutos podremos incluso evitar las heridas que producen algunas especies.

No aplicar ni orina, ni vinagre, ni amoniaco, ni otros “remedios caseros” que no son eficaces y solo podremos conseguir una infección o producir quemaduras.

Si la medusa nos ha producido lesiones en la piel los días posteriores hay que cuidarlas con mucho espero ya que son muy proclives a infecciones.

Si la picadura es intensa y podemos, se recomienda consultar a personal médico que es el único que podrá prescribirnos calmantes, antihistamínicos y antiinflamatorios.

LA REGLA DE ORO

Hacer siempre caso a los consejos de los servicios de vigilancia y primeros auxilios. Si hay una playa cerrada, aún cuando TÚ no veas medusas, respétalo y sigue las indicaciones de los socorristas.

 

Autor: Ignacio Franco
Técnico superior de I+D+i en el Instituto Español de Oceanografía

 

Medusas en España

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