12 agosto, 2022

Notificado el primer caso de perro contagiado con Monkeypox

Hasta ahora, se desconocía si los perros y gatos domésticos pueden ser un vector del virus de la viruela del mono. La revista The Lancet publica el primer estudio que confirma la evidencia de que la transmisión de humano a perro.

 

Dos pacientes asistieron al Hospital Pitié-Salpêtrière, París, Francia, el 10 de junio de 2022 presentando ulceración anal 6 días después de tener relaciones sexuales con otras parejas. En el paciente 1, la ulceración anal fue seguida por una erupción vesiculopustular en la cara, las orejas y las piernas; en el paciente 2, en las piernas y la espalda. En ambos casos, el exantema se asoció con astenia, cefalea y fiebre 4 días después. En el paciente 1 se detectó virus en muestras de piel y orofaringe; mientras que en el paciente 2 se detectó virus en muestras anales y orofaríngeas.

 

A los 12 días del inicio de los síntomas, su perro de raza lebrel italiano, macho, de 4 años de edad y sin antecedentes médicos previos, presentó lesiones mucocutáneas, incluyendo pústulas en el abdomen y una fina ulceración anal. El perro dio positivo para el virus de la viruela del mono mediante el uso de un protocolo de PCR.

 

Las secuencias de ADN del virus de la viruela del mono del perro y del paciente 1 se compararon mediante secuenciación de próxima generación, resultando que ambas muestras contenían virus del clado hMPXV-1, linaje B.1, que se ha estado propagando en países no endémicos desde abril de 2022. el virus que infectó al paciente 1 y el virus que infectó al perro mostraron una homología de secuencia del 100% en los 19,5 pares de kilobases secuenciados.

 

Los investigadores sostienen, que hasta donde saben, la cinética de la aparición de los síntomas en ambos pacientes y, posteriormente, en su perro sugiere la transmisión del virus de la viruela del mono de persona a perro.

 

Dadas las lesiones en la piel y las mucosas del perro, así como los resultados positivos de la PCR de los hisopos anales y orales, se plantean la hipótesis de una enfermedad canina real, no un simple portador del virus por contacto cercano con humanos o transmisión aérea (o ambos).

 

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