Enfermedad de Lyme

Enfermedad de Lyme

Historia: Descrita en 1977 como artritis de Lyme en Connecticut.

Patógeno: Borrelia una espiroqueta gram negativa. B burgdorferi, B. afzelii y B. garinii (En EEUU la primera, las 2 últimas en Asia y las 3 en Europa)

Distribución: Universal predominante en el hemisferio norte: Asia, Europa noroeste, este y central y Estados Unidos.

Mecanismo de transmisión: Garrapatas. En Europa se transmite principalmente por ninfas de Ixiodes ricinus. En España existen zonas endémicas como La Rioja, Navarra, Norte de Castilla y León, Asturias, Cantabria y País Vasco y la incidencia está en torno al 0,3 casos por 100.000 consultas hospitalarias al año.

Periodo de incubación: oscila entre los 3 y los 32 días.

Clínica: Las diferentes genoespecies de B. burgdorferi causantes de la enfermedad presentan distintos tropismos y distribución geográfica, y por tanto existen diferencias entre el espectro clínico europeo y el americano. Las manifestaciones clínicas más frecuentes en Asia y Europa estarían dentro de las tres fases de enfermedad:

  • Fase precoz localizada: Aparición de eritema migratorio (EM) en la zona de la picadura de la garrapata. Se trata de la manifestación más frecuente y específica de la infección, pudiendo aparecer hasta en un 80% de los casos. Característicamente no es dolorosa y se expande generando un halo circular con el transcurso de los días o semanas que puede comenzar a clarear en la región central. Puede acompañarse de otros síntomas como fatiga, anorexia, cefalea, mialgias, artralgias etc.
  • Fase precoz diseminada: Presencia de eritema migratorio múltiple acompañado de manifestaciones neurológicas (dolor radicular, escasos signos meníngeos), cardíacas (bloqueo AV, miocarditis) o articulares agudas (artritis oligoarticular).
  • Fase crónica: Aparición de acrodermatitis crónica atrófica, neuroborreliosis terciaria o artritis persistente o recidivante de al menos 6 meses de duración.

En España, las manifestaciones clínicas más frecuentes son el EM y los cuadros neurológicos correspondientes a meningorradiculitis dolorosas y parálisis facial, siendo la artritis de Lyme poco frecuente.

Diagnóstico: debe hacerse siempre en el contexto clínico y epidemiológico adecuado, además de acompañarse de historia de picadura de garrapata.

En la fase precoz localizada no se debe solicitar serología al existir ausencia de respuesta inmune medible por tratarse de una fase temprana. En la mayoría de los laboratorios el diagnóstico se realiza por técnicas serológicas, teniendo en cuenta las limitaciones del cultivo (lento, laborioso, de fácil contaminación) y la PCR (falta de estandarización y rentabilidad baja).

Debido a la escasa especificidad y el alto riesgo de reacciones cruzadas de la serología, las sociedades científicas americanas y europeas recomiendan el diagnóstico en dos fases: primero ELISA o IFA y solo en caso de que éstas resulten positivas, realizar inmunotransferencia (Western blot o inmunoblot). Otra consideración a tener en cuenta es que la IgG e IgM pueden persistir durante años y por tanto la IgM no puede interpretarse como la demostración de infección reciente salvo en caso de tener IgG negativa que haya positivizado a las 3-6 semanas de la presencia de características clínicas y epidemiológicas adecuadas.

Tratamiento: Para la infección precoz es la doxiciclina, y para los casos de afección del SNC, carditis o afectación articular muy importante, cefalosporinas intravenosas.

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Eritema migratorio en la enfermedad de Lyme

Bibliografía y documentación

  • World Health Organization. International travel and health. Lyme Borreliosis (Lyme disease). Disponible en este enlece
  • Portillo A, Santibán~ez S, Oteo JA. Enfermedad de Lyme. Enferm Infecc Microbiol Clin. 2014;32(Supl 1):37-42
  • Steere AC, et al. The presenting manifestations of Lyme disease and the outcomes of treatment. N Engl J Med. 2003;348(24):2472.