El tratamiento de emergencia para malaria –TREM– (SBET «stanby emergency treatment») es una estrategia en la que el viajero puede adquirir voluntariamente un tratamiento antimalárico de urgencia para su autoadministración en caso de que no haya posibilidad alguna de disponer de una atención médica (zonas rurales aisladas) o para su uso bajo supervisión médica después de un diagnóstico confirmado de malaria. Puede ser en ocasiones un verdadero «salvavidas».
TREM puede ser un complemento de la quimioprofilaxis para la prevención de la picadura de mosquito y, para algunos viajeros, la suma de TREM y otras medidas antipicaduras (mosquitera, repelentes …) pueden constituir la principal estrategia antimalárica. La proliferación de falsos antimaláricos (en auge en África y establecida en Asia donde más del 50% de los productos de artemisina son falsos) hace que el disponer en el botiquín del viajero de un tratamiento efectivo antimalárico pueda resultar extremadamente útil como suplemento personal de protección.
En las zonas endémicas de bajo riesgo, donde el riesgo de reacción adversa a la quimioprofilaxis sobrepasa el riesgo de infección por malaria, el uso de TREM puede ser una alternativa atractiva a la quimioprofilaxis continuada.
Autotratamiento (SBET) no es propiamente una forma de prevenir la enfermedad, sino una estrategia encaminada a evitar las graves consecuencias que esta pueda tener. Es una medida de primeros auxilios y se debe buscar atención médica tan pronto como sea posible.
El fármaco que se usa como tratamiento no debe ser el mismo que se estaba usando como quimioprofiláctico (En caso de estar haciendo quimioprofilaxis)
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