8 febrero, 2023

Sobre el desabastecimiento de antibióticos en pediatría

Llevamos semanas viendo como las farmacias se están quedando sin los antibióticos que se usan habitualmente para tratar infecciones en niños.  Este desabastecimiento afecta principalmente a las formulaciones líquidas.

 

Circunstancia que viene a sumarse a las ya habituales salas de espera abarrotadas o sobrecarga de trabajo de los profesionales sanitarios debidas a las sucesivas oleadas respiratorias virales de cada invierno.

 

Son muchos los factores que contribuyen, a este desabastecimiento. Nosotros nos queremos centrar en uno muy importante y que debemos considerar todos: el uso excesivo de antibióticos en infecciones virales en busca de soluciones “rápidas”, pero “ineficaces”. Una mejor administración de antibióticos puede ayudar a mejorar la situación de escasez. Deben evitarse todas aquellas recetas innecesarias de antibióticos. 

 

A pesar de todo lo negativo del desabastecimiento, este puede ser un buen momento para reflexionar sobre cuándo y por qué usamos antibióticos durante la temporada de virus respiratorios. 

 

Desde que la amoxicilina fue aprobada para uso médico en 1974, ha sido uno de los antibióticos más recetados en niños.  Es particularmente adecuado para su uso en niños porque trata infecciones pediátricas comunes, como infecciones del oído, faringitis estreptocócica o neumonías.  Estos factores, junto con su bajo precio y su sabor a chicle, hacen que la amoxicilina haya sido uno de los 25 medicamentos más recetados en los Estados Unidos entre 2013 y 2019, con más de 25 millones de recetas al año.

 

La amoxicilina sigue siendo la mejor opción de tratamiento de primera línea para las infecciones bacterianas del tracto respiratorio más comunes en los niños.  La escasez de formulaciones líquidas, ha provocado que los pediatras, padres y farmacéuticos se vuelvan creativos creando alternativas como tabletas trituradas o cápsulas para rociar cuando sea posible.

 

Sin embargo, sin amoxicilina líquida fácilmente disponible en el arsenal pediátrico, hay que recurrir a otros antibióticos más costosos o con más efectos secundarios.  Estos antibióticos de amplio espectro están dirigidos a muchos tipos de bacterias y rara vez son necesarios en el tratamiento de las infecciones pediátricas comunes.  Además estos antibióticos no son mejores que la amoxicilina para el tratamiento de infecciones del tracto respiratorio;  a veces incluso son peores. Por supuesto también está el riesgo de aumentar el ya grave problema de la resistencia a los antibióticos.  

 

Es útil recordar en estas épocas en que los virus continúan aumentando, que los niños contraerán una media de 8 a 10 infecciones virales cada año, la mayoría de las cuales ocurrirán en el otoño y el invierno.  La mayoría de estas infecciones son autolimitadas y será el propio sistema inmunológico del niño quien las resuelva. 

 

Un ejemplo: en niños mayores de 2 años, los estudios han demostrado que esperar aproximadamente 2 días para comenzar con antibióticos después de que se diagnostica una infección de oído (otitis) es tan efectivo como comenzar con los antibióticos de inmediato. Por tanto, por muy tentador que sea iniciar un tratamiento antibiótico precozmente, esa receta solo puede empeorar la situación si se trata de un virus.

 

La escasez de medicamentos puede ser un punto clave para que los padres y los médicos reconsideren cómo y cuándo usamos antibióticos durante las temporadas virales.  Aunque los antibióticos pueden ser uno de los mayores inventos del siglo XX, es la forma en que los usamos ahora lo que determinará nuestra salud en el siglo XXI

 

 

Resistencia antibióticos

 

 

 

 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Donación Fundación iO

DONAR