Vacuna antirrábica animal

La vacuna es el método más eficaz y seguro para proteger de la rabia al animal y a quienes conviven con él. Es muy importante continuar con el esfuerzo de vacunar a perros, gatos y hurones.

Es importante establecer protocolos de vacunación que tengan en cuenta las particularidades médicas y epidemiológicas de la población animal del país. La vacunación debería ser obligatoria. Se puede medir la protección frente a la enfermedad midiendo el título de anticuerpos neutralizantes (El título a partir del cual se considera que el animal está bien inmunizado y protegido es de 0,5 UI/ml).

Tipos de vacunas de la rabia disponibles

  • Vacunas con virus vivo modificado. Destinadas principalmente a la vacunación de animales de fauna silvestre para inmunización oral (zorros en Canadá y Europa, perros mapaches -también llamados Tanuki- en Finlandia). Todas ellas son seguras y derivadas de la cepa SAD (Street Alabama Dufferin)
  •  Vacunas recombinantes vectorizadas. Para inmunización oral. Son especialmente seguras. Solo llevan la glicoproteína G del virus, expresada en un vector viral poxvirus (virus vaccinia o canarypox) o adenovirus.
  • Vacunas inactivadas. Son las empleadas actualmente para la vacunación en masa de perros y gatos. Son seguras y fáciles de manejar.

 

Desgraciadamente, los virus no conocen fronteras. Tener un porcentaje de inmunización menor del 70% es un claro riesgo para la comunidad, influyendo de forma notable en la inmunidad «de rebaño» de otras áreas próximas.

Otros riesgos añadidos a tener en cuenta:

  • Viajes con mascotas no vacunadas a zonas donde el riesgo se multiplica
  • Riesgo de sanciones si se viaja con una mascota no vacunada a una zona donde es obligatoria la vacunación antirrábica
  • Cercanía geográfica a zonas no exentas de rabia.
  • Comercio ilegal o entrada de animales menores de tres meses sin vacunar.

 

En las campañas de vacunación en masa, el Comité de Expertos de la OMS en rabia recomienda que se practique anualmente la inmunización primaria de todos los perros comprendidos entre tres meses y un año. Los perros deberán revacunarse de acuerdo con la duración de la inmunidad que confiere el tipo de vacuna empleada.

Gatos

Los gatos pueden y deben vacunarse con una vacuna inactivada o de virus vivo modificado (Con excepción de la cepa LEP Flury, que puede resultar dañina para estos animales). La edad recomendada es la misma que para los perros, y la revacunación debe ser anual hasta que se disponga de información más exhaustiva sobre la duración de la inmunidad en estos animales.

¿Cuándo revacunar?

En este momento, existe controversia sobre la revacunación anual, ya que hay trabajos científicos que citan periodos de inmunidad frente a la rabia dispares (Desde pocos meses a más de 5 años de persistencia de anticuerpos neutralizantes en alto título)

La duración de la inmunidad en cada animal dependerá de múltiples factores: Edad, sexo, raza, enfermedades de base (neoplasias, alergias, endocrinopatías), administración de fármacos inmunosupresores (corticoides, ciclosporina…), malnutrición o situaciones de estrés. Por ejemplo las razas pequeñas presentan mejores niveles de seroconversión. Los animales menores de un año tienen mayor número de «fallos vacunales«.

Este escenario hace que probablemente haya animales que lleguen y superen la expectativa de la vacuna y habrá otros que no lleguen a protegerse con niveles inmunitarios adecuados.

Protocolos

La World Small Animal Veterinary Asociation (WSAVA) recomienda la primovacunación frente a la rabia a las doce semanas de vida, con revacunación anual y las siguientes revacunaciones pautadas cada año, dos o incluso tres años, dependiendo del título de anticuerpos que conserve el animal. Este programa de vacunación racional elevaría el coste, lo que en muchos casos y países supone un gran problema.

La revacunación anual sistemática (aunque en algunos animales no pueda tener una fundamentación científica adecuada) es económicamente y desde un punto de vista sanitario la opción más indicada y recomendada en este momento.

Efectos adversos

Algunos animales expuestos a la infección y vacunados posteriormente pueden morir debido al desarrollo de una respuesta inmunopatológica grave. Este tipo de reacciones puede estar mediada por anticuerpos, células T citotóxicas o ambas.

Conservación

Las vacunas convencionales (inactivadas y atenuadas) necesitan mantenerse durante su almacenamiento y transporte a temperaturas entre los 4-6ºC.

 

Más información

Vacunación antirrábica en España