Vacuna frente a la varicela

Recomendaciones generales

  • Por lo general se administran dos dosis, a los 15 meses y 4 años de edad dentro del calendario de vacunación sistemática infantil.
  • A los niños/as que a los 12 años no hayan recibido ninguna dosis de vacuna ni hayan pasado la enfermedad, se administrarán dos dosis, separadas al menos 1 mes. Si a los 12 años hubieran recibido una dosis y no han pasado la enfermedad, se administrará una dosis adicional.
  • Por lo general, no es necesario realizar estudios serológicos previos a su administración, ya que la memoria sobre el padecimiento de la enfermedad es un indicador bastante fiable de haberla padecido.

Contraindicaciones

Esta vacuna está contraindicada, entre otras situaciones, en personas que estén recibiendo tratamiento inmunosupresor (incluidas dosis altas de corticoides), personas con inmunodeficiencia humoral o celular grave (primaria o adquirida) y embarazo.

Se debe evitar un embarazo durante 1 mes después de la vacunación.

Pautas de vacunación en niños

Varivax®: a partir de los 12 meses de edad, dos dosis separadas por un intervalo de 6-8 semanas por vía subcutánea o intramuscular.

Varilrix®: a partir de los 12 meses de edad, dos dosis separadas por un intervalo de 6-8 semanas por vía subcutánea.

Ambas vacunas pueden administrarse a partir de los 9 meses de edad en circunstancias especiales, como en el caso de brotes. En este caso, la vacunación entre los 9 y los 12 meses de edad, precisa la administración de una segunda dosis con un intervalo mínimo de 3 meses.

Efectos adversos

Son en general muy seguras y bien toleradas. Las reacciones adversas son generalmente leves y se presentan con una frecuencia que oscila entre el 5 y el 35 % de los vacunados.

  • Locales: dolor, enrojecimiento o hinchazón
  • Generales: infrecuentes. Fiebre y exantemas leves que aparecen entre los 5 y 30 días siguientes a la vacunación. Entre un 3 y 5 % de los niños vacunados tienen exantema localizado con escasos elementos máculo-papulosos más que vesiculares en la proximidad del lugar de la inyección. Otro porcentaje similar puede presentar un exantema más extendido. En adolescentes y adultos la frecuencia de reacciones exantemáticas puede ser algo más elevada, sobre todo tras la primera dosis.

El exantema generalizado es más frecuente en los niños con leucemia en los cuales pueden presentarse elementos máculo-papulosos y vesiculosos como una forma leve de varicela. En estos casos con exantema de más de 50 elementos tras la vacunación o de duración mayor de una semana, se recomienda tratamiento con aciclovir ya que la cepa vacunal es sensible a este fármaco.

Es muy raro que los niños sanos vacunados transmitan el virus a los contactos susceptibles. La transmisión ha ocurrido solamente cuando la persona vacunada desarrolla exantema, por tanto si esto se produjera en un conviviente con una persona de riesgo, como inmunodeprimidos o embarazadas no inmunes, habrá que evitar el contacto con ellos hasta que el exantema esté en forma de costra.

La incidencia de herpes zóster es menor con el virus vacunal que con el virus salvaje. En conjunto se estima que la incidencia de herpes zóster en niños vacunados es de 4 a 12 veces menor que la de niños no vacunados, lo que demuestra que el virus vacunal tiene menor capacidad de reactivación.

En relación al embarazo, se estima que la capacidad teratógena del virus vacunal es muy baja. No obstante, la vacunación durante el embarazo está contraindicada, y debe recomendarse que la mujer evite el embarazo en 1 mes tras la administración de la vacuna.

Vacunas disponibles

  • Monovalente: Varilrix® (Glaxo Smith Kline): VVZ cepa Oka/Rit ≥103,3 UFP (unidades formadoras de placas) obtenidos por propagación en células diploides humanas (MRC-5) y contiene neomicina y excipientes, como el sorbitol.
  • Monovalente: Varivax® (Sanofi Pasteur MSD): contiene VVZ cepa Oka/Merk ≥1.350 UFP (unidades formadoras de placas) producidos en células diploides humanas (MRC-5) y lleva en su composición neomicina y entre los excipientes, gelatina y sacarosa, entre otros.
  • Tetravírica: ProQuad® (Sanofi Pasteur MSD): vacuna tetravírica frente a sarampión, parotiditis, rubéola y varicela (virus vivos) – En el caso de la Varicela: cepa Oka/Merck (vivos, atenuados) no menos de 3,99 log10 UFP – Excipientes: neomicina, y gelatina hidrolizada. Contiene restos de proteínas de huevo.

Conservación

Las vacunas frente a la varicela son menos estables que otras vacunas de virus atenuados de uso frecuente y es muy importante la temperatura de almacenamiento, que para las dos vacunas debe ser entre +2 y +8 ºC, debiendo conservarse en su embalaje exterior para protegerlas de la luz y evitar la congelación.

  • Varilrix® permanece estable 24 horas a 22-25 ºC
  • Varivax® permanece estable a 15ºC aproximadamente 4 meses y a 27ºC durante 6 horas.

Después de su reconstitución, la vacuna debe ser administrada inmediatamente. No obstante, tras la reconstitución, Varivax® ha demostrado estabilidad durante 30 minutos a una temperatura entre +20 y +25 ºC y Varilrix® hasta 90 minutos a una temperatura de +25 ºC y hasta 8 horas en nevera entre +2 y +8 ºC.

Bibliografía

 

Conservación de las vacunas

Información general

El objetivo de esta estrategia es disminuir la incidencia de la enfermedad en edades en que las complicaciones son más graves y hay más mortalidad. Esta estrategia tiene poco impacto en la incidencia global de la enfermedad, pero tiene menos riesgo de efectos adversos sobre la epidemiología de la enfermedad: no reduce la circulación del virus en la población, por lo que no produce aumento de la edad de la infección (a mayor edad existe un mayor riesgo de complicaciones) y no produce ningún efecto sobre la epidemiología del herpes zóster (la reducción en la circulación del virus podría reducir el efecto del contacto con este virus sobre la inmunidad de los adultos/ancianos y desencadenar un aumento en la incidencia del herpes zóster).

El objetivo de esta estrategia de vacunación es disminuir e incluso interrumpir la circulación del virus en la población. El efecto de esta estrategia en la disminución de la morbilidad y mortalidad por varicela se ha observado en Estados Unidos tras la implantación, en 1995, de la vacunación infantil de varicela, junto a la vacunación de preadolescentes susceptibles. Se ha demostrado una disminución en la incidencia de hasta un 90% en Estados Unidos. Respecto a la incidencia de herpes zóster en USA, los datos son inconsistentes. Los estudios con periodos de seguimiento más largo encuentran que la incidencia del zóster aumenta de forma continua en todos los grupos de edad incluso antes de la introducción de la vacuna frente a la varicela, concluyendo que el aumento no está en relación con el programa de vacunación.