Dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron el norte de Venezuela el 24 de junio, con graves daños en las infraestructuras y un balance actual (provisional) de 2.645 muertos, más de 12.000 heridos y miles de desaparecidos. Aunque el foco sísmico estuvo en Yaracuy, el impacto más grave se ha concentrado en el estado costero de La Guaira, con el colapso masivo de edificios -destrucción de manzanas enteras- y el cierre del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar. También Caracas se ha visto afectada, con derrumbes en barrios como Los Palos Grandes, Altamira y Chacao y varios Estados más presentan daños graves: Miranda, Aragua, Carabobo, Falcón, Lara y Mérida.
Se calcula que más de 3.000 rescatistas de 29 países han trabajado ya en las zonas afectadas y seguirán llegando voluntarios para diferentes tareas en las próximas semanas.
En los centros de vacunación internacional (CVIs), en plena época de alta demanda y semanas de lista de espera, aparecen demandas urgentes de atención a profesionales de distintos ámbitos que se van a desplazar de urgencia a realizar tareas de ayuda humanitaria a la zona afectada. Tareas tan variadas como las de los rescatistas y bomberos, los sanitarios, los arquitectos, etc., que se van a enfrentar a una situación general caótica, de desastre extremo, en plazos de entre 1 día y 1-2 semanas.
A la carencia de información de la situación sanitaria previa al desastre en Venezuela, no disponible con fiabilidad desde hace años, se suma la previsión de riesgos para la salud por las consecuencias de un desastre de tal magnitud y los importantes déficits para una asistencia sanitaria adecuada en caso de accidente o enfermedad durante las tareas de ayuda en el país.
Ante la necesidad de proteger a estos voluntarios, se deben habilitar citas en los CVIs para su atención urgente, lo que es complejo en la situación general de sobresaturación, pero es primordial poder atender a estos viajeros de alto riesgo.
Pero, igualmente, es fundamental que cualquier persona perteneciente a un grupo de posible movilización urgente a una zona de desastre en toda región del mundo, tenga, de forma previa a su integración real en los equipos, la educación y el conocimiento sanitario básico para la auto protección y al día todas las vacunas de calendario y la mayoría de las aplicables a viajes a culquier destino, ya que los desastres no se anuncian con tiempo y previsión de zona. Muchas de las medidas de prevención vacunal precisan días para ser efectivas, al menos 1-2 semanas (algunas más) y muchas precisan refuerzos periódicos para mantener su eficacia, por lo que se deberían indicar de forma preventiva a cualquier integrante activo de estos equipos y ser revisadas en un CVI con una cadencia mínima bianual.
En ocasiones, como por ejemplo en esta ocasión, el destino precisará valorar la necesidad de quimioprofilaxis de malaria, incluso cuando antes del desastre no fuera zona de alto riesgo, ya que el propio desastre puede provocar la aparición de brotes intensos. El voluntario debe conocer la importancia de esta medida de prevención y como conseguir la indicación adecuada en caso de movilización urgente.
Las organizaciones que movilizan voluntarios a desastres tienen la obligación, al menos moral, de mantener preparado al personal y de asegurar el máximo cuidado de los mismos en destino. Y no todo son vacunas, se debe garantizar a los voluntarios el acceso a agua y alimentos con garantías de salubridad y las medidas de protección individual contra los diversos riesgos previsibles (mascarillas, botas, cascos, repelente de insectos, jabón, soluciones desinfectantes, etc…), ya que, en situación desastre, muchos de los recursos y productos que se podrían conseguir más o menos fácilmente en el destino ya no no estarán disponibles.
En cuanto a la movilización actual para el desastre en Venezuela se deben valorar muchas vacunas, pero no todas son para todos. Dependerá del tiempo disponible antes del viaje, del calendario vacunal previo del voluntario, del tiempo que va a estar en destino, de las tareas que va a realizar, etc.
Si hay poco tiempo y/o se va a estancias muy cortas se deben priorizar las vacunas más básicas y las que van a proteger en tiempo adecuado, pues administrar una vacuna que va a tardar al menos 2 semanas en ser protectora a un voluntario que se va en 2 días a pasar una semana en la zona no solo no tiene sentido sino que posee riesgo de efectos adversos (por ejemplo fiebre y malestar general) en el viaje. De nuevo aparece la importancia de tener la cartilla de vacunación general y del viajero al día, y no esperar a la movilización para vacunarase “de todo y hoy”.
Otras vacunas:
A pesar de no ser la zona afectada por los terremotos en Venezuela una zona tradicionalmente de alta prevalencia de malaria, existen dos factores que hacen que la quimioprofilaxis antipalúdica sea una medida a valorar, ya que, como se ha mencionado, se desconoce la información sanitaria real de Veneuela desde hace muchos años (aunque si se sabe que se ha ido precarizando progresivamente y posiblemente sea bastante peor de lo que consta en la información disponible) y la situación de desastre es un factor de riesgo de grave proliferación de mosquitos y extensión de las muchas enfermedades transmitidas por estos insectos.
Es fundamental que las organizaciones y los propio voluntarios a zonas de desastre con movilización urgente conozcan los posibles riesgos sanitarios asociados a esta actividad y la preparación sanitaria sea constante. Deben conocer bien las medidas de prevención básicas contra insectos picadores (el uso conciencudo de repelentes contra mosquitos y garrapatas), contra los riesgos del agua y los alimentos no cocinados, el cuidado de heridas, evitar el el contacto con aguas insalubres y con animales de cualquier tipo, etc.
Antes de la primera posible movilización de un voluntario debe asegurarse siempre que las vacunas de calendario y las vacunas básicas del viajero estén actualizadas de forma constante, para que la valoración urgente previa a un viaje solo sea una consulta de actualización vacunal y de valoración de la prevención de la malaria.
Para ampliar la información sobre los riesgos asociados al viaje a Venezuela, las recomendaciones sanitarias, la situación de seguridad, las alertas activas y las medidas de prevención antes y durante el desplazamiento, puede consultarse la ficha actualizada de país en Global Risk Atlas: https://globalriskatlas.com/
Una organización científica dedicada al estudio y control de las Enfermedades Infecciosas en el mundo, zoonosis emergentes y medicina tropical y del viajero.
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