Dominica, ubicada en el mar Caribe, es parte de las Antillas Menores, específicamente en el grupo de las Islas de Barlovento. Este territorio insular se encuentra entre Guadalupe al norte y Martinica al sur. La isla es de origen volcánico y cuenta con una topografía montañosa, caracterizada por sus ríos, cascadas y selvas tropicales, que la han llevado a ser conocida como la «Isla de la Naturaleza del Caribe». Dominica ocupa un área de 751 km², lo que la convierte en una de las islas más pequeñas de la región.
Los primeros habitantes de Dominica fueron los arahuacos, que más tarde fueron desplazados por los caribes, un pueblo indígena conocido por su fortaleza y resistencia. Los europeos llegaron a la isla en 1493, cuando Cristóbal Colón la avistó durante su segundo viaje y la nombró Dominica, ya que fue descubierta un domingo. Sin embargo, el control colonial de la isla no se estableció hasta el siglo XVII, alternando entre franceses y británicos. Su nombre refleja su historia indígena y europea, siendo un símbolo de las ricas tradiciones culturales y naturales que aún persisten en la isla.