La historia de Hong Kong comprende varios períodos y se remonta a los primeros asentamientos de semicosteros durante el Neolítico. Entre el año 214 a. C.10 y 1842, perteneció al Imperio chino durante el cual estuvo bajo la jurisdicción de distintas comanderías y condados, hasta su establecimiento como colonia británica como consecuencia de la primera guerra del opio que derivó en la firma del Tratado de Nankín.
El protectorado estuvo vigente por más de un siglo y medio, época en la que la región experimentó una significativa transformación motivada primordialmente por el impulso a su infraestructura, el crecimiento poblacional y la inversión extranjera e industrial. Cabe señalarse que en la Segunda Guerra Mundial, los japoneses ocuparon el territorio hasta 1945, cuando el Imperio británico volvió a retomar el control. No obstante, a mediados de 1997 se hizo efectiva la transferencia definitiva de su soberanía a China,19 aunque debido al principio de «un país, dos sistemas», Hong Kong tiene un nivel de autonomía superior a otras regiones del país.