Este pequeño principado es conocido por su paisaje alpino, su estabilidad económica y su condición como uno de los países más ricos del mundo en términos de PIB per cápita. A pesar de su tamaño, Liechtenstein desempeña un papel importante como centro financiero internacional y destino cultural.
Fundado en 1719, el Principado de Liechtenstein debe su existencia a la compra de las tierras que conforman su territorio por parte de la familia Liechtenstein, que le dio su nombre. A lo largo de su historia, ha mantenido su independencia, reforzada por una estrecha relación con Suiza, con la que comparte su sistema monetario y acuerdos de defensa.