Turkmenistán se extiende por Asia Central, cubriendo una vasta región dominada por el desierto de Karakum, que representa alrededor del 80% del territorio del país. Limita con cinco países y el mar Caspio, lo que le otorga una posición estratégica en la región. Además de su gran desierto, Turkmenistán cuenta con recursos naturales significativos, como el gas natural, que es una de las principales fuentes de ingresos del país. A pesar de su clima árido, la región también incluye oasis y el histórico río Amu Daria, vital para su agricultura.
La región que hoy ocupa Turkmenistán tiene una rica historia que se remonta a los tiempos de la Ruta de la Seda, cuando ciudades como Merv fueron importantes centros de comercio y cultura. Conquistada por diversos imperios, incluidos los aqueménidas, los árabes y los mongoles, Turkmenistán adquirió una rica herencia cultural. En el siglo XIX, el territorio quedó bajo control del Imperio Ruso y, posteriormente, formó parte de la Unión Soviética hasta su independencia en 1991. En la actualidad, el país es conocido tanto por su arquitectura moderna en Asjabad como por su cultura basada en las tradiciones turcomanas.